Superman en nuestras vidas. Capítulo 3: Los cómics

Última parte de nuestro repaso a la historia de Superman en el cine, los videojuegos y los cómics con motivo del próximo estreno de El Hombre de Acero. Como ya os hablamos de la presencia del superhéroe de DC Comics en el cine y en los videojuegos, gracias a nuestra colaboración con Hobby Consolas, lo que nos queda ahora es la parte que hemos hecho nosotros, la dedicada al mundo de los cómics.

Aunque aquí, en Espacio DC, hemos decidido publicar este extenso artículo por partes, también os damos la opción, si queréis, de leerlo desde ya del tirón en Hobby Consolas.

SUPERMAN EN LOS CÓMICS

Superman nació de la mano del guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster, pero no como todos piensan. El superhéroe benefactor iba a ser un villano llamado Bill Dunn, al que un científico calvo (que más adelante sería Lex Luthor) da poderes. La cosa no cuajó y, tras muchas vueltas, transformaron al personaje en el último habitante de un lejano mundo llamado Krypton que acababa en la Tierra ayudando a la humanidad. Superman fue vendido a Detective Comics, Inc. en 1938 por 130 dólares, y en junio de ese año se publicó su primera aventura en las páginas de Action Comics Nº 1. A partir de ahí, la presencia del Hombre de Acero se extendió a todos los ámbitos gracias a la popularidad que alcanzó. Sin embargo, fue en los cómics donde se fue desarrollando su historia hasta llegar al Superman que conocemos hoy día, y es de eso de lo que vamos a hablar ahora.

Action Comics Nº 1

Como comentamos, la primera aventura publicada de Superman fue en 1938, seguida de la revista Superman al año siguiente. Ese mismo año también se publicó New York World’s Fair Comics, que en 1942 pasaría a llamarse World’s Finest Comics. La presencia de Superman se iba extendiendo, por lo que la carga de trabajo comenzó a aumentar también, y Shuster cedió el testigo en muchas ocasiones a otros dibujantes como Jack BurnlayFred Ray y Wayne Boring, con algunos trabajos que son considerados clásicos hoy en día. Siegel también recibió ayuda en los guionistas gracias a la mano de Whitney EllsworthMort Weisinger y Jack Schiff, y diversos sucesos como la Segunda Guerra Mundial obligaron a que hubiese cambios en los equipos creativos de forma periódica. Así, fueron llegando cosas como la primera aparición de Superboy en More Fun Comics Nº 101, y los lanzamientos de Adventures Comics, Superman’s Pal Jimmy Olsen, Superman’s Girlfirend Lois Lane, que en 1974 se fusionaron en Superman Family.

Ya en plenos años 80, DC Comics comenzó a relacionar a Superman de forma activa con otros superhéroes de su universo en DC Comics Presents, y en 1986 se llevó a cabo Crisis en Tierras Infinitas, un macroevento que reestructuró todo el Universo DC. Fue ese punto en el que metieron mano al personaje el guionista Alan Moore y dibujantes como Curt Swan, George Pérez, Dave Gibbons, Rick Veitch o Kurt Schaffenberger. Por esa época, Moore estaba en pleno auge creativo, y nos regaló las que, para muchos, son las dos mejores historias de Superman hasta la fecha: For the Man Who Has Everything y Whatever Happened to the Man of Tomorrow?

Superman Annual Vol. 1 Nº 11

Además de tener una enorme calidad, las maravillosas historias de Moore son un punto de inflexión en el que DC Comics decide que es hora de cambiar a un personaje que se estaba quedando anticuado en aspecto, forma de pensar y manera de actuar. En 1986 llega John Byrne (podéis leer nuestra reseña de Grandes Autores de Superman: John Byrne – Superman: El Hombre de Acero Vol. 3) para lanzar una serie limitada llamada The Man of Steel, convirtiéndose en el responsable del resurgimiento de Superman en la época moderna, adaptándolo a los tiempos de entonces, pero manteniendo las bases. Para ello, el autor realiza tres tareas principales: elimina todo rastro de Krypton en la Tierra (incluida la prima de Superman, Supergirl), borra la idea de un «planeta origien» superpoblado y lleno de tecnología para recuperar la idea de un planeta inhóspito cuya naturaleza acabó por destruirlo (imprescindible su miniserie World of Krypton), y por último, se centra más en el personaje de Clark Kent que en el de su alter ego superheroico (ganando en humanidad y haciéndolo más cercano y creíble).

World of Krypton Nº 1

Sin embargo, a pesar de este nuevo ascenso al podio de los superhéroes, la década de los 90 no comenzó bien para el Hombre de Acero. Las ventas descendían cada vez más, y DC Comics se planteó un movimiento que podría ser el resurgir del personaje o que podría ser un cambio permanente: La Muerte de Superman (1992). Durante siete largos meses, en las páginas de la serie regular, varios guionistas relataron, con dibujos de Dan Jurgens, cómo Juicio Final (Doomsday) enviaba a Superman a la tumba.

Death of Superman Nº 12

La estrategia funcionó como se esperaba, con el posterior recopilatorio siendo uno de los cómics más vendidos de la historia. Obviamente, DC Comics entendió que el personaje aún tenía mucho que dar, y estiró este evento y su posterior (y obvia) resurrección todo lo que pudo, y más. Sin embargo, aunque esto sirvió para recuperar un poco la fuerza del personaje y aumentar las ventas, los siguientes años se llenaron de historias irregulares que no hacían más que avanzar dando tumbos. Afortunadamente, la segunda mitad de los 90 y principios de los 2000 fue muy prolífica en cuanto a calidad, gracias a diversas miniseries y maxiseries independientes creadas por varios de los mejores autores del momento.

Así, cabe destacar obras como Kingdom Come (1996), Superman For All Seasons (1998), Peace on Earth (1998), Secret Identity (2004) y All-Star Superman (2006) (del que podéis leer nuestra crítica). Todas ellas son, sin lugar a dudas, lecturas obligadas dentro de la dilatada historia de Superman, y grandes obras del cómic en general que todo aficionado debería leer. Aunque no muchas, también hubo alguna que otra historia dentro de las series regulares, como What’s So Funny about Truth, Justice & the American Way, que se publicó en 2001 en Action Comics Nº 775 con guión de Joe Kelly y dibujos de Dough Mahmke y Lee Bermejo.

Kingdom Come

Cabe destacar, cómo no, un par de obras de 2003 y 2005 que hay que mantener al margen, pero no por su calidad, sino por su propuesta. Hablamos de Red Son, de Mark Millar y Dave Johnson, una miniserie que muestra cómo sería Superman si se hubiese criado en la Unión Soviética; y de Lex Luthor: Man of Steel, de Brian Azzarello y Lee Bermejo, donde el principal protagonista es el que siempre ha sido el mayor enemigo de Superman. Es curioso que la mayoría de las obras actuales más destacadas sobre el personaje se centran principalmente en el lado más humano y más personal de Superman. Su Clark Kent, su vida en Smallville, su adolescencia lidiando con los problemas de la edad y el descubrimiento de sus poderes, su necesidad de hacer el bien, y sobre todo, su tremenda soledad fruto de saberse un ser superpoderoso que está por encima de toda la raza humana. En realidad, esto último es la clave del Superman moderno, lo que ha hecho que el personaje haya sobrevivido y que en la época actual siga estando en el candelero. Humanizar a los seres superpoderosos es lo que se lleva.