[Reseña] Fantasma Errante: Un Extraño Entre Nosotros

Fantasma Errante: Un Extraño Entre Nosotros

El protagonista del tomo que nos ocupa en este análisis tiene tela, y mucha. Se trata del Fantasma Errante, cuyos primeros seis números, incluido el número 0 que desvela su origen, han sido recopilados por ECC Ediciones en este Fantasma Errante: Un Extraño Entre Nosotros. El guión principal de los siete números incluidos es obra de Dan DiDio, aunque con colaboración de J.M. DeMatteis en el número 6. En cuanto a los dibujos, Bret Anderson es el encargado principal en los primeros números, con Gene Ha recogiendo el testigo en el sexto capítulo de la serie.

El Fantasma Errante, aunque no lo parezca, nació allá por 1952 en su propia serie para caer en el olvido poco después. No fue hasta hace relativamente poco, en el evento La Noche Más Oscura, cuando recuperó de nuevo cierto protagonismo. Ahora, con los Nuevos 52, el personaje está más de actualidad que nunca, primero por el lanzamiento de su propia serie regular, y segundo por el evento Trinity War, centrado en la Trinidad del Pecado de la que forma parte junto a Pandora y La Pregunta.

Pese a su gran poder, que le otorga omnisciencia y que le permite recorrer distancias enormes y dimensiones casi instantáneamente (e incluso viajar en el tiempo), entre otras cosas, el Fantasma Errante no puede intervenir de forma directa, sino que solo puede influir y avisar para que otros los hagan por él. Además, solo puede participar cuando la VOZ ante la que responde se lo ordena, y eso hace que la mayoría del tiempo se lo pase vagando sin más por los siglos de los siglos.

Y es precisamente alrededor de esto último en torno a lo que gira toda la trama de la serie y el origen del personaje. No vamos a revelar la identidad verdadera del Fantasma para evitar spoilers, pero sí que diremos que todo bebe de fuentes bíblicas. De hecho, aunque no se dice de forma directa, se da prácticamente por sentado que la VOZ ante la que responde el personaje no es otra que la del mismísimo Dios, que le sentenció hace miles de años a vagar por el tiempo y el espacio realizando tareas a cambio de redimir sus pecados.

Fantasma Errante: Un Extraño Entre Nosotros

Como os podéis imaginar, esta base implica todo tipo de tramas relacionadas con pecados, redenciones, cielos, infiernos, diablos y demonios. A esto, se puede añadir todo tipo evento sobrenatural, algo por lo que el Fantasma llega a recibir una invitación para formar parte de la Liga de la Justicia Oscura por parte de John Constantine.

Estos primeros números sirven para que DiDio nos presente el escenario sobre el que se irá moviendo el Fantasma, incluyendo un despliegue inicial de sus poderes y una muestra de cómo funcionan las cosas para él. Obviamente, veremos cómo aparecen los primeros personajes secundarios y los potenciales enemigos, que incluyen a un obsesionado con los fenómenos sobrenaturales y una familia de demonios a cada cual más malvado, respectivamente. También descubrimos que el Fantasma mantiene una doble vida, ya que cuenta con una familia formada por esposa y dos hijos con la que pasa su tiempo cuando no tiene que llevar a cabo una misión, y obtenemos una visita sorpresa en forma del Espectro, un viejo conocido del Fantasma Errante.

Los nuevos inicios siempre son complicados, sobre todo cuando no sabes bien como narrarlos. En esto, DiDio muestra ser bastante competente, porque aunque alarga la puesta en escena durante varios números, lo hace de forma lo suficientemente entretenida para que vayamos asimilando las novedades poco a poco mientras disfrutamos de acción y actividad. Quizás el guión no sea de lo mejor que se haya escrito últimamente, pero he de reconocer que mi inclinación por los temas religioso-sobrenaturales ha hecho que considere este cómic uno de los más atractivos de los últimos meses.

Del mismo modo, el apartado gráfico de Anderson está a la altura, pero sin demasiados alardes, cumpliendo con lo que la historia requiere de su trabajo. Llegado el número 6, se nota el cambio a los lápices de Gene Ha, y para mi gusto, no para bien. Ojo, no es que el dibujante esté mal, pero considero que quizás se adaptan mejor los trazos de Anderson a lo que cabe esperar del desarrollo de la historia.

Obviamente, no puedo evitar la recomendación de este tomo, dada mi debilidad por la temática en la que se centra. Quizás no esté siendo demasiado objetivo, he de reconocerlo, pero sí me gustaría instar a su lectura y a que nos comentéis qué os ha parecido. Mientras, esperaré con ansia la publicación del segundo tomo.