[Reseña] Arrow 2×20 – Seeing Reed

Póster de la segunda temporada de Arrow

Arrow es ya, por derecho propio, la serie de referencia en lo tocante a lo superheroico. Ha logrado aquello en lo que fracasaron tantas otras propuestas televisivas de género similar -como el fiasco de Héroes-: transportar el mundo del cómic americano al gran público. El boom de las historias de superhéroes es ya un hecho, como lo demuestran las astronómicas sumas de dinero que cosechan cintas como Los Vengadores (fue la tercera película que más recaudó en la historia) o la trilogía de El Caballero Oscuro de Nolan (también situadas en el Top 10). Siguiendo una cierta similitud con las tres películas más recientes de Batman, Arrow ha tejido un entramado sólido de acción espectacular con estética oscura, villanos variopintos pero muy creíbles y un perfecto elenco de secundarios (ésta última cualidad, la gran diferencia entre Arrow y Agents of S.H.I.E.L.D.). De hecho, incluso muchos de los espectadores habituales de Arrow ignoran que es la adaptación de Green Arrow, el personaje de cómic propiedad de DC. “¿Qué Arrow es de un cómic?”. Pues sí, hijo, sí. Con un buen lavado de cara, que también hay que decirlo, pero una adaptación muy digna, al fin y al cabo.

¿Y qué tiene Arrow que guste no solo a los fans de los cómics, sino también al gran público en general? Pues dos cosas en concreto.

Una, el contexto social. El boom que apuntábamos al inicio es un reflejo de nuestro día a día. Esa visión gris que nos embarga, esa llamada Crisis. Porque sí, los superhéroes siempre -y siempre es siempre- resurgen en los momentos de crisis. La Edad de Oro de los cómics coincidió con la post-guerra, y si nos remontamos más atrás, los primeros superhéroes de la historia (en la Antigua Grecia los llamaban “Dioses del Olimpo”) arrastraban un periodo histórico llamado “La Edad Oscura”. Da hasta miedo. ¿A qué se debe ésta situación? El ser humano lleva la épica en las venas. Late con ella, vive con ella. La anhela, como una droga. Por ello, cuanto peor nos van las cosas más necesitamos ver que el bien se impone sobre el mal. Que los héroes existen.

Y esto nos lleva a la segunda cuestión: que Arrow se toma a sí misma en serio. No es moco de pavo, pues el género está muy encasillado. Es fácil caer en la auto burla, especialmente cuando entran en escena elementos más bien fantásticos o de ciencia ficción -como el Mirakuru-. Ayuda la elección del personaje: que Arrow (o Green Arrow) no es Superman. No vuela, no lanza rayos por los ojos. Tan solo tira flechas. Eso sí, tiene una puntería de la leche.

Arrow 2×12

¡Atención Spoilers!

La tónica de Arrow recientemente ha dado un leve giro. Es más directa, con una acción más frenética e impactante (recordemos en el 2×19 a Slade plantándose en el Verdant). Sin embargo, el capítulo que nos ocupa vuelve más a tiempos pasados. Reina una cierta calma (a pesar de esa intro con Roy como protagonista más propia de Sé lo que Hicisteis el Último Verano). Es algo normal, pues aparecen muchos personajes en los escasos cuarenta minutos. Concretamente, todos menos el Detective Lance. Eso hace que inevitablemente la acción se resienta, pero no es algo verdaderamente malo. Más bien al contrario, se profundiza más en explorar relaciones nunca antes planteadas (como la de Thea y Diggle) y retomar algunas que esperamos con ansia (Felicity y Olliver).

Aunque si tenemos que centrar nuestro foco sobre un personaje en concreto ese es el de Moira Queen, interpretada por Susanna Thompson. Cabe decir que, a mi modo de ver, ella es la mejor actriz del reparto. Y es una auténtica lástima que haya muerto (Ups! ¿No lo sabías? ¡Arriba pone “spoilers”!). Una lástima para la serie, entiéndase, porque la calidad ganaba enteros cuando ella hacía acto de presencia. Porque para el personaje no podían concebir un final mejor. Todo en este capítulo está pensado para su lucimiento, para atar cabos (y abrir nuevos) y para despejar todas aquellas dudas de los escépticos que aún la consideraban “mala”. Se marcha a lo grande, dejando un mensaje en el aire (“debéis saber que Malcol Merlyn…”) y revelando que sabe el GRAN SECRETO (así en mayúsculas). Éste último hecho casi obliga a revisionarse la segunda temporada entera. Estoy seguro que tiene que haber infinidad de momentos, infinidad de frases con doble sentido e infinidad de miradas de complicidad que apunten a este hecho tan revelador. El giro es simplemente sublime, porque las ventas de la serie en DVD de esta segunda temporada subirán como la espuma (y sino, decídmelo a mí. A la que salga me hago con ella).

El mensaje del capítulo nos llega alto y claro: una madre haría cualquier cosa por sus hijos. Menos decirle que sus pintas -las de Ollie en los flashbacks– rozan la vergüenza ajena. Al menos este flashback no alcanza el patetismo de aquel tan mítico de ambas hermanas Lance en plena adolescencia, hablando de novios y llamándose ramera una a la otra. Y el flashback luce por Susanna Thompson, que no quepa duda. Qué grande Moira Queen.

Arrow 2x07

Dejando de banda la muerte de Moira (Slade está posicionándose como un verdadero villano. Manu Benett me ha hecho olvidar a Crixo), el episodio ahonda en cuestiones arquetípicas de las historias heroicas, como es el ya clásico “Maestro vs. Alumno”. Desde Darth Vader contra Obi Wan hasta Bruce Wayne contra Ra’s Al Ghul, la lucha entre el novato y el experimentado siempre acaba removiéndonos por dentro. Y Arrow lo logra por partida doble: primero con Roy totalmente fuera de control (¡Por fin Olliver acaba lesionado de gravedad!), y luego con Slade. ¿Ha traspasado Roy la frontera de no retorno hacia el lado de los buenos?

Y con Sara, solo puedo decir: ¡Sí! ¡Por fin corta con Olliver! ¡Felicity, vía libre! Sara se ha ganado mi cariño, y lo cierto es que no sé ni cómo. No llenan tanto sus apariciones en pantalla como las de Digg (personajazo), Felicity o la fallecida Moira, pero su historia es posiblemente la más vinculada al universo del cómic. La Liga de Asesinos, Ra’s Al Ghul… esperemos que su marcha sea temporal, y acaben explotando más ese trasfondo tan ligado a las tramas de Batman.

Un capítulo que va de menos a más, yendo después incluso más allá. Y es por esto, señoras y señores, que Arrow nos gusta. Podré decirlo de mil maneras, pero no más claro: gusta porque es una buena serie. Aunque sea una serie de superhéroes.