[Reseña] Superman: Tierra Uno, vol. 2

Superman: Tierra Uno, vol. 2

Tengo en mis manos este entretenido tomo de Superman que realmente vale leer. Continuando inmediatamente desde donde termina Superman: Tierra Uno, vol. 1, y con el poder como eje central de todo este segundo volumen, incluida la sub-trama del régimen dictatorial en la isla de Borada, llega a nuestras manos el segundo volumen de esta nueva reimaginación del mito y del superhéroe. ECC Ediciones edita en España, con relativa rapidez, Superman: Tierra Uno, vol. 2, en un formato continuista que satisfará sin lugar a dudas a los que disfrutaron con el primer tomo.

El Guionista J. Michael Straczynski vuelve a formar equipo con el dibujante Shane Davis para retomar las aventuras de un veinteañero Clark Kent que, aunque haya tenido que dar un paso adelante y convertirse en el héroe que el mundo necesita, sigue algo perdido en su búsqueda para encajar en un mundo que aún no confía en él y que, por supuesto, no lo comprende.

Clark deberá aprender no solo que su elección de vida como periodista no va a ser sencilla, sino que incluso con sus poderes no puede lograrlo todo. Es la dura lección que siempre, en un momento u otro, debe aprender Superman para llegar a ser quien es. No puedes salvarlos a todos.

Y en medio de todo, siempre con la sed de poder como telón de fondo, aparece un nuevo villano para ponerle las cosas más difíciles a Superman: El Parásito.

Superman: Tierra Uno, vol. 2, como decíamos al principio, es una continuación directísima de lo sucedido en el primer volumen, sin que haya ningún tipo de salto temporal ni lapso de tiempo entre los dos tomos, más allá de lo necesario para dar algo de coherencia a la historia. Clark acaba de ser contratado por el Daily Planet y Superman se ha convertido en el foco de atención tras haber salvado a la Tierra de una invasión y posible destrucción que, por otra parte, podría ser culpa suya.

Superman: Tierra Uno, vol. 2

La gente tiene opiniones diversas al respecto y no parece haber consenso. El ejército desconfía y empieza a buscar la forma de contrarrestar a un ser tan poderoso como Superman, por si algún día fuera necesario hacerlo. Y mientras, Clark debe intentar seguir con su vida, con su nueva máscara, mientras vela porque el mundo sea un lugar mejor intentando no interferir en conflictos políticos, aunque sí en catástrofes y otras cosas que escapen de la mano del hombre. Al menos esa es su intención.

Straczynski vuelve a la carga con una historia que pretende ahondar mucho más en el lado humano de alguien que no lo es y que, paradójicamente, es más humano que muchos que de verdad lo son. Su Superman tiene dudas que no son nada fáciles de solucionar y debe aprender, por las malas, que a pesar de todo su poder no es capaz de ayudar a todo aquel que necesita de su ayuda. Es con esa sensación de impotencia y fracaso que le da al personaje que el guionista consigue conectar con el lector rápidamente, sintiéndose este identificado fácilmente. Clark, a pesar de su origen y su inmenso poder, tiene miedo y está perdido, se equivoca, fracasa. Parece que Straczynski haya querido peterparkerizar a Clark Kent, y lo cierto es que lo consigue, siendo esto uno de los mayores aciertos que tiene su Superman.

La gran amenaza de esta historia es el Parásito, villano clásico del Hombre de Acero que hace acto de presencia en esta reinvención para dejar claras un par de cosas: que Lex Luthor no es el único villano medianamente interesante al que Superman se enfrenta, y que algunas de las peores amenazas a las que deberá enfrentarse no van a venir de fuera. Uno de los grandes errores del primer volumen fue la ausencia de un villano carismático, quedándose coja la historia en gran parte por ello. Como gran villano, Tyrell dejaba mucho que desear y sus motivaciones de venganza absoluta carecían de interés. El Parásito, en cambio, es un villano más atractivo, aunque podría haberse explotado mejor. Sin embargo, el hecho de absorber el poder de Superman dejándolo vulnerable -sin necesidad de recurrir a la kryptonita, ausente aún- supone un punto suficientemente interesante.

Superman: Tierra Uno, vol. 2

A propósito de lo comentado, se agradece la ausencia del mineral verde como resolución o punto flaco del héroe y que se use otro villano que no sea Lex Luthor. Ya habrá tiempo más adelante para eso.

El ejército tiene gran peso en la historia, aunque queda relegado a un segundo plano en el que actúa principalmente como observador precavido. Parece que será a partir del posible tercer tomo cuando tome más protagonismo aún, sobre todo teniendo en cuenta cómo termina el actual. Más allá de eso, nos encontramos con la sub-trama de la vida de Clark Kent en la ciudad y la curiosa relación con sus nuevos vecinos -una atractiva joven interesada en nuestro Clark y un chico extraño con problemas-, así como la búsqueda de Lois Lane para averiguar la verdad que se esconde tras las gafas del recién llegado periodista.

Sobre el apartado artístico, nos encontramos con un estilo continuista que nos ofrece lo mismo que ya habíamos podido contemplar en el primer volumen. Shane Davis vuelve a estar a los lápices y su trabajo cumple con lo esperado. Es más, en esta ocasión, Davis consigue superarse a sí mismo y mejorar su trabajo anterior sin romper con su estilo reconocible. Así que ofreciéndonos lo mismo pero mejor, no hay motivo para quejarse. El único punto que, personalmente, sigue sin convencerme, es el aspecto de Superman, que se sigue viendo menos imponente que en otros cómics.

Superman: Tierra Uno, vol. 2 no es que sea mejor que su predecesor, es que aporta algo diferente. Por un lado, tenemos un villano algo más interesante, la reinvención de un clásico que han desarrollado con un trasfondo no muy profundo pero suficiente como para mantener el interés. La conclusión es previsible pero no desluce el resultado final porque las subtramas ganan importancia. En este punto de desarrollo personal e introspección, ambos tomos andan a la par. Las dudas y temores del joven Clark Kent siguen presentes pero al menos ya se ha embarcado en el camino que marcará su futuro para siempre y de esta forma queda algo menos perdido. A todo esto cabe añadir la resolución del conflicto de la isla de Borada. Desde mi punto de vista, esto es lo mejor del volumen.

Superman: Tierra Uno, vol. 2 reúne al mismo equipo que nos trajo Superman: Tierra Uno, vol. 1 para continuar el desarrollo de esta reimaginación moderna del héroe. Sin entrar en si esta reimaginación era necesaria teniendo el Nuevo Universo DC tan calentito aún, con el origen del Superman de Grant Morrison de su etapa en Action Comics, Straczynski y Davis hacen un trabajo loable que dejará satisfecho a los más fervientes seguidores del Hombre de Acero, que en esta representación desborda humanidad por todas partes. Independientemente del interés que la historia pueda despertar en el lector, no sentirse identificado con este Superman podría significar que el lector no es humano. No lo dejen pasar.