[Reseña] Batman: Detective Nº 1

Batman: Detective Nº 1Dentro de la línea Essentials, la editorial ECC Ediciones nos da la oportunidad de gozar con el trabajo de Paul Dini reeditando lo mejor de su etapa a cargo de Detective Comics, allá por el año 2006.

Aunque sin llegar al nivel de su magistral Amor Loco, las historietas aquí mostradas varían mucho en lo gráfico, alternando dibujantes de estilos totalmente distintos, pero están unidas por la gran calidad de los guiones. Tomándose en serio el título de la publicación, Detective ComicsPaul Dini nos relata casos detectivescos del Cruzado de la Capa, siguiendo el modelo de los episodios de la serie televisiva.

Hay un montón acción, villanos clásicos y cachivaches de alta tecnología, pero aquí son más importantes las habilidades deductivas de Batman, así como lo retorcido de los planes del malvado de turno.

Acostumbrados a largas sagas repletas de acontecimientos dramáticos que siempre son “decisivos”, resulta un alivio disfrutar de historietas autoconclusivas (con algún pequeño detallito de continuidad, eso sí) que devuelven a Batman a su naturaleza original, la de detective siniestro, tal cual lo concibieron Bob Kane y Bill Finger en su momento.

El mítico guionista utiliza toda la pirotecnia narrativa propia del género negro, armado con la poderosa voz en off del propio Batman, acompañado por ágiles diálogos y la oscura elegancia que el paseo por el lado oscuro de Gotham requiere. Incluso se atreve con pequeñas dosis de humor y alguna situación grotesca, gracias al hábil manejo de secundarios y la dualidad entre Batman y Bruce Wayne, que cuenta con un gran protagonismo. Es impagable el momento que comparte en su limusina con una especie de Paris Hilton de segunda división. Acostumbrados a la pesada carga que el protagonista lleva sobre sus hombros, estos toques de ligereza son un agradecido descanso.

Y aunque simplemente por el hecho de tener a Dini guionizando una serie resucitando el espíritu de la mejor adaptación animada del Caballero Oscuro ya tenemos motivos más que suficientes para acercarnos al tomo, la calidad de los dibujantes no se queda atrás. Por una parte tenemos a Simone Bianchi, un italiano de estilo peculiar aunque no por ello malo, dibujando las portadas de los seis números que nos acompañan. A partir de ahí tenemos a Don Kramer en los números pares (822, 824 y 826), a J.H. Williams III en el primero (821), a Joe Benitez en el tercero (823) y a Marcos Marz en el quinto (825). Cada uno de ellos aporta su estilo personal a un conjunto que se enriquece con la mezcla al no ser una única historia la que se narra como sí sucede en otros tomos. El hecho de aprovechar que en cada número se está narrando un nuevo caso, casa a la perfección con el cambio de dibujante y su estilo diferenciado.

Tomo perfecto para celebrar a lo grande los 75 años de vida del mejor detective del mundo.