[Reseña] Astro City: Puertas Abiertas

Astro City: Puertas Abiertas

Una de las obras más exitosas de las últimas décadas en el mundo del cómic fue Marvels, una miniserie en la que el guionista Kurt Busiek y el dibujante Alex Ross deslumbraron al mundo con un historia de superhéroes contada desde el punto de vista de la gente corriente. En ella, a través de un guión excelente y unos dibujos espectaculares, se nos narraron hechos del Universo Marvel en segundo plano, seguidos con admiración y temor desde los ojos de personas de la calle.

Visto el filón de este concepto, Busiek y Ross decidieron darle continuidad en la forma de una serie ambientada en un mundo completamente nuevo, que acabaría materializándose en la serie Astro City, publicada por primera vez en 1995 por Image Comics. En esta ocasión, el guión seguiría siendo obra de Busiek, pero con dibujos de Brent Anderson, aunque Ross se ocuparía de los diseños de los personajes y de las portadas. La serie se fue publicando por etapas, con incluso años de por medio debido a temas de agendas y a una enfermedad del guionista, viendo su último número publicado en mayo de 2010.

Con multitud de premios y reconocimientos a sus espaldas, prácticamente desde el primer día en que se comenzó a publicar a mediados de los años 90, fue en junio de 2013 cuando los autores decidieron que era el momento de hacer regresar a la serie con una nueva etapa, que esta vez se publicaría bajo el sello Vertigo. Así nace Astro City: Puertas Abiertas, el primer tomo recopilatorio de ECC Ediciones que recoge los seis primeros números de la serie USA obra de, por supuesto, Kurt Busiek, Brent Anderson y Alex Ross.

Astro City Nº 2

En este tomo somos testigos de como Busiek recupera la tónica de los números auto-conclusivos en los que se narra una historia que gira en torno a una persona normal y corriente, aunque siempre relacionada de algún modo con los superhéroes y sin dejar de lado eventos en los que estos está involucrados, pero vistos desde los ojos del o de la protagonista. Eso sí, a pesar de que son historias cortas con un marcado principio y final, de fondo corre una sub-trama que, a medida que avanzan las páginas y los números, va ganando en importancia.

Uno de los protagonistas de esa sub-trama es un gigante que afirma ser un embajador de otro mundo que viene en son de paz únicamente para aprender las costumbres y el estilo de vida de la Tierra, aunque por cómo se va desarrollando el tema, todo apunta a que veremos asuntos turbios alrededor de este personaje. Tampoco se puede obviar la presencia de El Perturbado, un tipo que, como su propio nombre indica, está como una auténtica cabra. O al menos eso es lo que nos hacen creer la mayor parte del tiempo, porque en realidad no sabemos si lo que dice es verdad o no, puesto que Busiek juega continuamente con la ambigüedad y la contradicción. Lo que sí que cabe destacar es el hecho de que el personaje se presenta como una especie de narrador, participando en la historia, interrumpiendo, dando saltos adelante o atrás, o advirtiendo, y lo hace rompiendo la cuarta pared una y otra vez.

En lo referente a las historias, nos metemos, por ejemplo, en la piel de una joven a la que contratan para trabajar en la central de llamadas de La Guardia de Honor, donde se filtran las falsas alarmas y se priorizan las que se pasan a los superhéroes. También somos testigos de cómo es la vida de alguien que tiene superpoderes pero decidió vivir una vida anónima, usando sus poderes para su oficio y beneficio, aunque de forma honrada. Hay más, pero esto sirve de ejemplo para que veais lo que hace Busiek, que es elevar a los superhéroes hasta el altar de los Dioses, vistos desde lejos como algo inalcanzable por un simple mortal que, con ellos como telón de fondo, debe continuar viviendo su vida.

Astro City Nº 1

Aún así, su presencia afecta, y lo vemos en los graves sucesos que van teniendo lugar, los ataques de los súper villanos, y las consecuencias indirectas sobre las personas normales. Esto último queda patente en la gran responsabilidad y la enorme presión a la que se ve sometida, por ejemplo, la joven de la central de llamadas, donde un error a la hora de hacer el filtrado puede provocar daños irreparables que afectarían a la vida de personas. También se ve en la carga que pesa sobre la mujer que decidió usar sus poderes para hacer efectos especiales en el cine, que de vez en cuando siente remordimientos y se pregunta si siguió el camino adecuado al no dedicarse a ayudar a la gente con sus habilidades.

Como podeis ver, el peso gordo de este tomo recae sobre la gente de a pie, con un desarrollo lento de una trama principal que, o mucho cambia la cosa, o parece que va a durar muchos, muchos números. Cada una de las historias es una pequeña obra de arte, sin llegar al sobresaliente, pero de lectura muy reconfortante. A eso ayudan mucho, cómo no, los dibujos de Brent Anderson, un tipo muy cumplidor que nos regala una ambientación artística de lo más notable, mostrándose sobradamente capaz de representar todo aquello que sale de la cabeza del señor Busiek. Tanto te pinta una espectacular batalla entre tipos súper poderosos, como te plasma una sesión de compras de chicas, y en ambas da el «Do» de pecho.

En general, puedo decir que estamos ante un gran regreso para la serie, que no solo parte desde un punto continuista, sino que además se hace accesible para que los totales desconocedores de este mundo puedan subirse al carro sin temor alguno a no enterarse de nada.