[Reseña] Astro City: Victoria

Astro City: Victoria

Si con el primer tomo fuimos testigos de un regreso triunfal para esta serie tan querida entre los amantes del mundo del cómic, con Astro City: Victoria (números 7-12 USA) se confirma que la situación no ha sido flor de un día.

Fiel al planteamiento de la serie de no centrarse en nada concreto y abarcar prácticamente todo el mundo y la mitología creadas para la ocasión, el guionista Kurt Busiek abandona las historias autoconclusivas protagonizadas por personajes menores y desconocidos para presentar un arco argumental protagonizado por varios de los grandes superhéroes de Astro City.

Aquí, la aparente protagonista de la historia es Victoria Alada, pero en realidad estamos ante toda una oda a la feminidad, un homenaje (o incluso reivindicación) de las superheroínas en particular y de todas las mujeres en general.

Para ponernos en situación, hay que decir que Victoria Alada es un personaje cuyos poderes son otorgados por un cónclave de mujeres, con la condición de que estos sea usados para ayudar a las mujeres de todo el mundo a valerse por sí mismas y no depender de nadie. Aprovechando esto, un misterioso villano decide atacar a la heroína para acabar con ella, pero lo hace lanzando varias iniciativas con el fin de minar su imagen pública. El pasado complicado de Victoria, el hecho de que actualmente mantenga una relación sentimental con Samaritano, y la decisión de aceptar a un chico en una de sus escuelas de mujeres, no ayudan en lo que rápidamente se convierte en una caza de brujas.

Además de la presencia de Victoria Alada y Samaritano, entra también en escena Confesor, un personaje que tras un difícil primer encuentro, ofrece su ayuda para intentar desenmascarar lo que a todas luces es una conspiración construida sobre falsas acusaciones. Es inevitable que, tras la aparición de este tercero en discordia, el lector se acuerde de la trinidad Superman – Batman – Wonder Woman, porque existen las similitudes en las personalidades, los poderes y el lugar que ocupa cada uno. Sin embargo, es la historia, perfectamente elaborada para contar lo que nos quiere contar, lo que realmente merece la atención del lector.

Con esto entre manos, Busiek construye toda una crítica al papel de la mujer en los cómics de superhéroes, algo muy denostado que solo se ha empezado a corregir en los últimos años con mayor importancia y presencia de féminas en todas las series importantes. Y el guionista lo hace de forma parcial, presentando ese machismo inherente que aún se puede ver hoy en día, pero también un feminismo radical que busca defender el género personificado en el cónclave.

Además, Busiek va más allá de los cómics, haciendo extensiva su crítica a la sociedad en general. Y no se queda ahí, porque lejos de reivindicar la igualdad de sexos, acaba por querer dejar ver que la igualdad ya ha llegado, que ya está ahí, y que no es necesario luchar de forma individual por algo que ya se ha conseguido, cuando lo que ambos sexos deben hacer es colaborar para continuar mejorando como unidad.

Junto a este arco, completan el tomo dos historias, esta vez sí, autoconclusivas protagonizadas por dos personajes segundones. La primera de ellas se centra en la secretaria de una poderosa maga, Erudita de Plata, en un intento de profesionalizar las actividades heroicas de alguien con poderes, mostrando los inconvenientes que pueden surgir de la actividad frenética y los problemas de agenda de semejante individuo. La segunda historia es en realidad la peor de todas, un “cuento” intrascendente centrado en un atracador de poca monta que, por mucho que lo intenta, no puede dejar de ser un villano.

En el lado creativo, los diseños y las portadas siguen recayendo del lado del grandísimo Alex Ross, aunque el trabajo de dibujar los interiores continúa siendo territorio de Brent Anderson. Pese a las críticas que suelen recaer sobre la aportación de Anderson a esta serie, al que se le acusa de mediocre y simplista, un servidor encuentra su trabajo más que aceptable. Bien es cierto que intenta hacer extensible el estilo hiper-realista de Ross sin conseguirlo, y que las expresiones faciales y los primeros planos no son su fuerte, pero el dibujante consigue estar a un nivel más que suficiente, y es no es algo que no se puede decir de cualquiera.

Bien es cierto que con un dibujante de mayor nivel esto sería otro cantar, porque aunque Busiek tiene muchos detractores, sus guiones y su visión para Astro City han hecho de esta serie una de las que hay que tener en cuenta, y lamentablemente la perfección en un cómic no se alcanza solo con un guión. Pero no todo tiene por qué ser calidad, y lo cierto es que guionista y dibujante parecen entenderse a la perfección, y a veces eso es lo que cuenta. Sea como sea, estamos ansiosos por leer lo que nos deparará el tercer tomo que nos presente ECC Ediciones.