[Reseña] JLA: Élites Nº 4

JLA: Élites Nº 4

Tras reseñar los tomos 12 y 3, turno para un cuarto tomo que abre una nueva etapa que casi podríamos decir que es de transición. En JLA: Élites Nº 4, ECC Ediciones nos presenta los cómics JLA Nº 77-82 USA, donde somos testigos de las primeras misiones de la nueva Liga de la Justicia formada en los últimos compases del tomo anterior.

Como buen nuevo comienzo, Joe Kelly retoma donde lo dejó en números anteriores, pero cambiando de tercio. El guionista abandona la complejidad de la magia, los viajes en el tiempo y la infinidad de personajes implicados para centrarse en conflictos más terrenales y realistas (al menos en esencia), aunque el primero de ellos se desarrolle fuera de nuestro planeta.

De esta forma, lo primero que tenemos entre manos es una lucha en medio de la eterna disyuntiva superheroica, actuar o no actuar de motu propio y de forma preventiva con el fin de evitar algún posible conflicto o desastre. Lógicamente, esto conlleva la posibilidad de que la intervención no solicitada de la Liga sea vista como una ofensa o un alarde de superioridad ante el que nada se puede hacer, aumentando la sensación de no ser nadie ante este grupo de seres casi míticos.

Tal es así que, cuando el súper grupo se entera de un posible conflicto interestelar y se plantea la posibilidad de intervenir para evitar la guerra, surgen diferencias entre sus miembros, dando como resultado la división en dos partes: los que acuden a mediar como pacificadores y así evitar la guerra, y los que se quedan en la retaguardia.

Algo similar ocurre en la segunda gran historia del tomo, centrado en un conflicto aparentemente tranquilo en el que la Liga se inmiscuye para hacer de mediadora, pero que al final acaba explotando (literalmente) en su cara y se convierte en toda una conspiración maestra para acabar con el equipo de superhéroes. Aquí somos testigos de lo mucho que puede cambiar la opinión pública hacia los superhéroes en función del resultado de su intervención.

Es en esta historia donde, además de la conspiración que rodea al conflicto principal, descubrimos un poco sobre el origen de Fe, algo que aparenta ser muy turbio y que está relacionado con el gobierno de los Estados Unidos. Y es que la chica posee un poder espeluznante, que sorprende incluso a sus compañeros de la Liga, y promete se la fuente de más tramas en un futuro cercano.

Además de todo esto, se intercala poco a poco la lucha de Detective Marciano por superar su miedo al fuego, lo que le lleva a alcanzar un acuerdo con cierto personaje de aspecto diabólico que domina el elemento que provoca pavor al superhéroe verde.

A parte de todo esto, y entrando un poco en el ámbito generalista del cómic, cabe destacar es que, pese al miedo que podría suscitar en muchos lectores al principio, el nuevo equipo de la Liga está muy equilibrado y bien montado. Pese a haber personajes un tanto más desconocidos, las habilidades y personalidades de todos ellos encajan perfectamente, tanto en la paz de la Atalaya como en pleno conflicto. Quizás es Cuervo Manitú (y su mujer) el que se queda un poco descolgado, teniendo poca participación y mostrándose un poco distanciado tanto en la propia historia como de cara al lector. Siendo así, es probable que Kelly tenga algo pensado para él en un futuro no muy lejano, y dado que el guionista ha querido dejar de lado la magia por el momento, es comprensible que Cuervo Manitú haya intervenido de forma meramente puntual.

En el apartado gráfico, tenemos hasta tres lápices, cada uno con su estilo. Darryl Banks, Doug Mahnke y Duncan Rouleau hacen básicamente lo que pueden por mantener un ritmo narrativo cargado de tensión y acción, pero sin llegar a explotar del todo, principalmente en el caso de Mahnke, que por estos tiempos todavía no había alcanzado todo su potencial.

Es cierto que los dibujos no son de 10, pero siendo sinceros, el guión tampoco. Sin embargo, en su conjunto, la obra alcanza un nivel más que suficiente para catalogarse como una etapa de casi obligada lectura para todos los fans de la Liga en particular, y de DC Comics en general. Además, a cada paso vamos siendo testigos de cómo Kelly va dominando cada vez más el medio en el que se mueve, haciendo que ese nivel medio-alta vaya cada vez a más. Sin duda, esto nos lleva a desear con ansia la lectura del siguiente tomo, cuya reseña pronto compartiremos con todos vosotros.