[Reseña] Planetary Nº 2

Planetary Nº 2

Segundo tomo de la reedición que está llevando a cabo ECC Ediciones de la aclamada serie Planetary, de Warren Ellis y John Cassaday. En esta ocasión Planetary Nº 2 recopila los números del 8 al 12 de la serie original americana, continuando así con la agradable invitación a la lectura de uno de los clásicos modernos del mundo del cómic.

Dando buena muestra de lo que ya sabíamos, que Planetary ha sido pensada por Ellis como un todo en su conjunto, los capítulos de este tomo continúan siendo pequeñas historias autoconclusivas totalmente relacionadas que, sin darnos apenas cuenta, van sirviendo a una trama aún mayor que corre por detrás de forma lenta pero constante. Sus personajes van desvelando detalles de su pasado, y se van viendo acompañados aquí y allá por personajes secundarios de paso mucho más complejos y completos de lo que cabría esperar.

Continúa también habiendo múltiples referencias a la cultura popular, a clásicos del cine, la literatura y la música que se producen de forma natural y orgánica dentro de la historia, y que sirven para conectar con el lector de forma casi instantánea. Esto, sumado al carisma inherente y creciente de los tres personajes principales, hace que leer este cómic sea como una tomar una pequeña droga psicodélica que te engancha y con la que solo ves maravillas. Y es que tan solo los diálogos escritos para interaccionar entre Snow, Wagner y el Batería rozan muchas veces lo glorioso, cargados de ironía, humor, existencialismo, inteligencia, cultura y mucho, mucho más.

Sin embargo, a diferencia de los números anteriores, lo que tenemos entre manos marcará un antes y un después, porque por encima de las misiones de las que se encargan Elijah Snow y compañía, somos testigos de cómo este carismático personaje va recuperando la memoria hasta recordar la mismísima identidad del misterioso Cuarto Hombre, punto en el que con ese pedazo de cliffhanger se pone fin al tomo. Ahí es nada.

Ahora bien, saber si el estupendísimo trabajo de Ellis en esta obra habría llegado a ser lo que es sin la compañía de Cassaday es algo que se antoja harto complicado. Como lleva ocurriendo hasta ahora, y como ocurrirá hasta el final de la serie, el dibujante presenta un trabajo sublime que ha ayudado sobremanera a encumbrar la serie a la categoría de (para muchos) obra maestra del cómic. Sus trazos simples pero con detalle, sus dibujos limpios pero crudos, y su pseudo-realismo sin exageraciones hacen que cada página sea un festival para los sentidos.

Dicho esto, no queda más que reiterar lo que hemos dicho en la reseña del primer tomo, que más o menos viene a decir:

  • Si no lo has leído, léelo
  • Si ya lo has leído, léelo de nuevo
  • Queremos más