[Reseña] Batman: Bajo la Capucha Nº 1

Batman: Bajo la Capucha Nº 1

Hoy en día, a Capucha Roja ya le conocemos. Se trata de Jason Todd, el que fuera el segundo Robin, y que «murió» en 1989 en Una Muerte en la Familia a manos del Joker de una brutal paliza y una posterior explosión del edificio en el que se encontraba.

Pero como ya sabemos los que conocemos el mundo de los cómics, «muerto» nunca significa muerto. Aunque tardó alrededor de 15 años, Todd fue resucitado en un ambicioso arco argumental que no vamos a contar aquí, ya que aunque está relacionado no es parte del material de la reseña.

Lo que tenemos entre manos es el tomo Batman: Bajo la Capucha Nº 1, donde ECC Ediciones recopila los seis números de la miniserie Red Hood: The Lost Days, creada para rellenar huecos y explicar detalles que quedaron en el aire tras la vuelta a la arena de Todd. A este tomo le seguirán otros dos que recuperan los números del arco original Bajo la Capucha, que tuvo lugar en las páginas de Batman en 2005. De esta forma, la editorial nos presenta en tres tomos toda la historia, ordenada cronológicamente, del regreso de entre los muertos de Jason Todd.

El autor de la obra es el guionista Judd Winick, escritor también del arco original, encargado ahora de contar en seis números qué es lo que pasó desde la supuesta muerte de Robin hasta que Jason Todd reapareció bajo la identidad del antihéroe Capucha Roja. El guionista comienza remontándose a cuando sucedieron los hechos originales a través de una conversación entre Ra’s al Ghul y su hija Talia, donde vemos cómo afrontan ambos el hecho del asesinato de Robin y cómo esto puede influir en Batman. De hecho, vemos cómo con el paso del tiempo Talia hace un seguimiento del comportamiento del Cruzado de la Capa, pero sin que este se entere.

Sin embargo, varios años después, ciertas fuentes revelan a Talia la existencia de un joven que podría ser Jason Todd. El chico, que ha estado viviendo en la calle y parece sufrir algún tipo de síndrome post-traumático, es reclutado y analizado por Talia y su padre, confirmando que en efecto se trata del supuestamente fallecido Robin. Talia decide intentar recuperarlo física y mentalmente, algo que Ra’s acepa solo por su ansia de conocer el secreto de su resurrección. Viendo que no progresa, Ra’s decide deshacerse de él, y en un intento desesperado por parte de Talia, arroja a Todd a un Pozo de Lázaro y lo libera con la esperanza de que se cure y pueda salir adelante.

Una vez fuera, Todd volvería a pasar desapercibido y a ser olvidado si no fuese por un detonante que, definitivamente le empuja a un doble venganza: Batman captura al Joker y lo encierra. Esto sirve de punto de partida para una recuperación y para un camino hacia convertirse en Capucha Roja, siempre con el fin de destruir al Joker y castigar a Batman por no haberle vengado.

Lo bueno de esta historia es que Widdick, conocedor ya de la psicología y el comportamiento final de Todd, crea «un origen» conforme a ello y de manera muy natural, sin precipitarse y sin introducir elementos con calzador. Tal es así, que por momentos parece como si la miniserie se hubiese escrito de forma previa y no posterior a Bajo la Capucha. Curiosamente, a diferencia de las obras de este tipo, la miniserie resulta ser una lectura muy interesante y amena, pero sobre todo creíble, algo imprescindible cuando hablamos de uno de los principales personajes de la actualidad de la bat-familia.

En el apartado gráfico, las tareas se las reparten Cliff RichardPablo Raimondi y Jeremy Haun, siendo el primero del autor de las partes en las que vemos a Ra’s y Talia Ghul, y los otros dos los de las restantes partes protagonizadas por Jason Todd. Los tres están simplemente correctos, aunque con detalles que quizás vale la pena olvidar, como esos primeros planos de Ra’s enfadado.

En definitiva, este tomo no es imprescindible pero sí necesario para comprender cómo y por qué Capucha Roja llegó a ser quién es, dejando olvidado al Robin que fue para convertirse en el antihéroe que es hoy en día.