[Reseña] Astro City: Vida en la Gran Ciudad

Astro City: Vida en la Gran Ciudad

Como bien dice el propio Kurt Busiek en la introducción incluida en el tomo de ECC Ediciones Astro City: Vida en la Gran Ciudad (contiene Kurt Busiek’s Astro City Nº 1-6 USA), con Astro City no se intenta mostrar cómo sería nuestro mundo con superhéroes reales, sino que nos muestra cómo sería si nosotros viviésemos en un mundo de superhéroes. Y hay diferencia, sí señor.

Aunque, haciendo un alto en la continuidad de la serie regular actual, ECC nos entrega en este tomo la primera miniserie que lanzó el guionista ambientada en Astro City, la sensación que se obtiene durante su lectura es que es lo que venimos viendo en los tomos de la editorial desde el comienzo. Aquí, marcando la exitosa tónica que seguiría posteriormente, Busiek alterna historias autoconclusivas protagonizadas por famosos superhéroes o por anónimos ciudadanos. Y así, como quien no quiere la cosa, nos van introduciendo en general en el universo de esta ciudad, y en particular en la vida de estos personajes.

Ahora bien, cuando se trata de superhéroes, Busiek no se conforma con aquello que podemos ver en los cómics de los famosos héroes de las grandes editoriales, sino que lo rebaja todo a un nivel tan humano que lo superheroico no tiene más remedio que quedarse en segundo plano. Esto queda patente en la primera historia del tomo, en la que se ahonda en el día a día de Samaritano, una versión en toda regla de Superman, mostrándonos lo estresante de una vida dedicada al deber mientras se intenta mantener una identidad secreta y se elimina toda posibilidad de tener una vida normal.

En la segunda historia, Busiek se adentra en la parte de los superhéroes a través de los ojos de personas normales, como tanto le gusta. Haciendo referencia al típico papel del periodista en los cómics, donde un joven novato busca el estrellato mediante un artículo fruto de un encuentro con superhéroes, conocemos a algunos de los fundadores de La Guardia de Honor, un grupo de superhéroes en el que no se esconden influencias y referencias a los Vengadores de Marvel Comics y la Liga de la Justicia de DC Comics.

A continuación, nos ponemos en la piel de un delincuente de poca monta que, de casualidad, descubre un día la identidad secreta de uno de los superhéroes de Astro City. Durante una montaña rusa que va claramente de mejor a peor para su persona, el desgraciado delincuente pasa de sentirse afortunado por su descubrimiento imaginando los beneficios que le puede reportar, a vivir con miedo a ser descubierto por el héroe y no poder vender su identidad por miedo a que le maten después. Un claro ejemplo de cómo una clara victoria se puede transformar en la más cruel y dura de las derrotas.

Siguiendo con el lado humano de las cosas, Busiek nos presenta a una chica procedente de un barrio muy especial de Astro City, uno de las afueras en el que, para resaltar su peligrosidad y rechazo, no nos muestran bandas callejeras ni tráfico de drogas, sino monstruos y seres sobrenaturales contra los que la gente del barrio se protege a base de talismanes y rituales. La chica, que trabaja en el centro, desea mudarse allí para salir de ese barrio tan conflictivo, pero un hecho más habitual de lo que parece le demostrará que no hay ningún lugar totalmente seguro.

La siguiente historia es, de nuevo, un trabajo de presentación y exploración de este universo recién creado por Busiek, aunque desde los ojos de un extraterrrestre enviado a estudiar a la raza humana. Eso sí, el resultado de su estudio desembocará en la decisión de si invadir y destruir el planeta, o simplemente dejarlo vivir. Lo más curioso es que, al final, lo más absurdo de lo que le rodea es lo que más cautiva al extraterrestre.

Finalmente, somos testigos del inicio de la relación sentimental entre el Samaritano y Victoria Alada. Ambos, por recomendación y con ayuda de sus compañeros de La Guardia de Honor, deciden tener una cita una noche, en la que no saben ni qué hacer, adónde ir o qué identidad usar. Combinando un poco las dos cosas, la historia nos sirve para ver un lado un poco más humano de estos dos seres supremos, a la vez que descubrimos más información de su pasado y su origen. Aunque ambos parecen chocar en algunos ideales, y la noche termina de una forma un tanto abrupta, el lector se queda con la sensación de que el guionista ha plantado la semilla de algo que germinará en un futuro.

Aunque solo hemos destacado influencias de personajes de otras editoriales en una de las historias, lo cierto es que el tomo está lleno de arriba a abajo. Vemos referencias a Batman, a los héroes callejeros de Marvel Comics, a los Cuatro Fantásticos, a Superman, a Wonder Woman… la lista es interminable. Pero las referencias van más allá, porque en este tomo encontramos un compendio de todo lo que ha sido el mundo de los superhéroes desde su nacimiento hace décadas, una combinación de lo clásico, lo contemporáneo y lo novedoso que al final satisface por completo tras su lectura.

El dibujo de Brett Anderson es simplemente sublime. De hecho, es uno de los grandes atractivos de la serie, y su trabajo forma parte muy importante en el éxito de la obra. Plasma perfectamente lo que Busiek quiere, tal y como lo quiere, y aunque las portadas de Alex Ross siempre dejan el listón muy alto, Anderson demuestra que no tiene nada que envidiar.

El tomo se completa con una buena cantidad de material adicional, que incluye bocetos y diseños tanto de los personajes como de la ciudad de Astro City en sí, con comentarios de Busiek, Anderson y Ross acerca del trabajo realizado y el proceso para llegar al resultado final. Desde luego, un material que siempre es bienvenido.

Resumiendo, para no alargar ya más este pedazo de texto, Astro City: Vida en la Gran Ciudad es el comienzo de uno de los cómics imprescindibles de la época moderna, algo que si bien bebe de lo que ya conocemos todos, le da otra vuelta de tuerca para presentarlo de forma original, entretenida y amena.