[Reseña] Planetary Nº 3

Planetary Nº 3

Ya tenemos entre manos el tercer tomo publicado por ECC Ediciones de la serie Planetary, escrita por Warren Ellis y dibujada por John Cassaday. En Planetary Nº 3, la editorial recopila los números del 13 al 16 de la serie original americana, sumándose además el crossover especial Planetary/Batman.

Vamos a empezar destacando uno de los puntos importantes de esta serie: merece toda tu atención al 100%. Y esto es así por su calidad, por el interés que genera y por la facilidad para que el lector se pierda y no se entere de nada. Porque que es una pedazo de serie y que engancha es algo que no se puede negar, pero lo que tampoco se puede negar es que cuesta seguir el hilo. Y cuesta seguirlo porque, como venimos diciendo en las reseñas de tomos anteriores, la dinámica establecida por Warren Ellis sigue el patrón de pequeñas historias autoconclusivas que, en realidad, sirven a una trama común que corre por detrás casi sin que te des cuenta.

Saltos en el tiempo, saltos en el espacio, salto de protagonistas y saltos de nombres que bailan de un lado a otro hacen que la sensación de desubicación por parte del lector sea constante. Sin embargo, esta sensación te invita a seguir leyendo porque, cuando menos te lo esperas, un simple hecho te sitúa de nuevo en el centro de todo, aportando explicaciones a lo que anteriormente te ha confundido.

Eso sí, si hay algo que te viene a la cabeza continuamente, es lo mucho que se podrá disfrutar releyendo la serie del tirón una ver terminada la primera lectura por etapas y sin conocimiento. Porque hay muchos detalles que, obviamente, se escapan, y teniendo una visión global de todo ya definida, nuestra cabeza será capaz de ordenar esas historias autoconclusivas y ponerlas en el contexto de la gran trama que envuelve todo.

Ahora bien, ya descubierto el misterio del Cuarto Hombre, Ellis se desata para mostrarnos más del pasado de un Elijah Snow que no puede ser más carismático. De hecho, estos flashbacks no solo indagan más en este personaje, sino que nos dan más pinceladas de hacia dónde puede ir la trama y dan más motivos al Snow y al lector para odiar y aniquilar a Los Cuatro. De hecho, aunque el tomo se centra principalmente en esos flashbacks, vemos los primeros pasos del enfrenamiento directo de Planetary contra Los Cuatro.

No cesan tampoco las continuas referencias a elementos de la cultura popular reciente, ya sea a personajes clásicos con la visita de Snow a Sherlock Holmes, del que fue alumno, o su patada en las pelotas al mismísimo Drácula; como a elementos modernos de la televisión, cine o música. Y lo cierto es que esta parte es una de las más destacadas, porque no solo sirven de gancho para que el lector se identifique más con la historia, sino que provoca muchas situaciones de humor y diálogos de lo más perspicaces.

Como decía al principio, el tomo se completa con el especial que sirvió de cruce entre Planetary y Batman, dando como resultado una forma bastante inteligente y original de integrar al Cruzado de la Capa. Y es que resulta que lo abierto que está el mundo creado por Elllis a realidades alternativas, multiversos, viajes en el tiempo, otras razas, otros seres, otras vidas y todo lo que uno pueda imaginar, hace que este sea el escenario perfecto para integrar lo que a uno le venga en gana. De esta forma, el grupo llega a Gotham para tratar con un delincuente capaz de alterar la realidad, lo que acaba provocando la llegada de un Batman que, con cada alteración de la realidad, va cambiando a una versión diferente. De esta forma, Planetary se las ve con el Batman actual, el Batman clásico de la serie de televisión del 66 o el Batman de El Regreso del Caballero Oscuro, entre otros.

El dibujante de todo esto, incluido el crossover, continúa siendo John Cassaday, que sigue aportando un estilo muy alejado del cómic típico norteamericano, pero que a la vez encaja sorprendentemente bien con la obra. Los contínuos viajes en el tiempo del guión y las extrañezas de lo que nos encontramos obligan a Cassaday a rebosar originalidad y margen de maniobra, algo que consigue sin perder calidad ni detalle, siendo uno de los puntos fuertes de toda la serie (y con razón).

Pese a la dificultad experimentada para seguir el hilo de la trama en este tomo, la sensación sigue siendo la misma: obra magna y droga de la buena. Quiero más, pronto el cuarto tomo.