[Reseña] Planetary Nº 4

Planetary Nº 4

La pena me invade, porque con Planetary Nº 4 nos encontramos ya a las puertas del final de esta reedición de la gran obra del guionista Warren Ellis y el dibujante John Cassaday. Con este cuarto tomo, ECC Ediciones retoma la serie regular presentando los números 17-23, donde tras el parón que supuso el tomo anterior con la serie limitada original, volvemos a las andanzas del grupo descubriendo misterios por todo el mundo.

Eso sí, en esta ocasión podemos decir que hay un nuevo factor en juego, y es que Elijah Snow ya no se corta en ir a por todas en lo que a Los Cuatro se refiere. Y no se va a andar con chiquitas, tanto que hasta Jakita empieza a verle con otros ojos, y no precisamente buenos. Para ella, Snow ha cambiado desde que ha recobrado sus recuerdos, volviéndose más implacable y despiadado.

Ejemplos de esto son las dos misiones orquestadas por Snow para atraer a Los Cuatro. Por un lado, vemos a William Leather, mientras se nos relata su origen y su pasado (remontándose varios cientos de años atrás), caer en la trampa cual conejillo inocente.

Aunque acaba prisionero de Planetary, corre mejor suerte que Jacob Green, al que se da por muerto después un encontronazo esperado en una enorme nave alienígena detectada en el espacio. Planetary decide ir a investigar (aunque en la piel de unos alienígenas llamados ángeles que la organización mantiene en secreto), y la nave resulta ser un enorme y curioso ecosistema donde incluso se ha creado y evolucionado vida. Allí se presenta Green, y aprovechando la coyuntura, Snow no duda en ordenar que revienten la nave. Dicho y hecho.

El tomo se completa con una historia de hace unos cuantos años, cuando Snow visita la ciudad oculta de Opak-Re en busca de un señorito inglés que se ha criado en la selva. Allí, además de conocer a una civilización avanzada para su tiempo, Snow conoce y abandona a su primer amor. Siguiendo con los vistazos al pasado, también vemos los orígenes de El Batería y de Jakita, que nos descubren el por qué de la dedicación del primero a Planetary y el por qué de los poderes de la segunda, algo necesario teniendo en cuenta que se acerca el final de la serie.

De forma paralela y perfectamente sincronizada con lo que se nos va contando, vemos también cómo se va desarrollando de fondo la trama del origen de los Bebés del Siglo, grupo al que sabemos que pertenece Snow y que son seres extraordinarios nacidos el 1 de enero de 1900 con habilidades especiales, cuyo fin es defender y proteger. Del mismo modo, se expande la teoría de la Sangría, un multiverso con forma de copo de nieve que está formado por miles de universos y realidades paralelas por los que se puede viajar. El Batería lo explica de forma técnica, y el propio Snow se adentra en ello para mostrárnoslo de forma visual mientras una maga le guía dando indicaciones. Todo ello nos da una visión, un tanto confusa por su complejidad, de la totalidad de la creación en la que se mueven Planetary y otras series del universo Wildstorm, como The Authority.

Como podéis imaginar, plasmar todo esto en papel no es una tarea nada fácil para un dibujante, ya que hablamos de conceptos recién creados y muy abstractos, nuevas civilizaciones o mundos alienígenas con seres nunca antes vistos. Y esto no solo requiere imaginación y buen hacer, sino que además debe ser una extensión perfecta de lo que el guionista quiere expresar con sus palabras. De nuevo, Cassaday consigue esto de forma ampliamente sobrada, con calidad y con maestría. Siempre lo digo, pero nunca son suficientes las veces en las que se puede repetir que si la serie es lo que es, es gracias en gran parte a Cassaday. Mención especial para ese viaje iniciático de Snow a un mundo donde lo psicodélico se mezcla con lo creacionista para dar rienda suelta a la Sangría.

Aunque aún quedan cosas por desvelar y desarrollar, el cariz que están tomando las cosas nos adelantan que el final se acerca, puesto que tras pequeñas historias autoconclusivas y diversos flashbacks, ahora al fin estamos viendo una evolución significativa de la trama principal. Como decía al comienzo de la reseña, una pena, sobre todo teniendo en cuenta la enorme cantidad de posibilidades que ha abierto la serie desde su comienzo.