[Reseña] Lobo: Autopista al Infierno

Lobo: Autopista al Infierno

Siguiendo con la recuperación de material inédito o caído en el olvido, ECC Ediciones nos trae el tomo Lobo: Autopista al Infierno, que recoge íntegra la obra original Lobo: Highway to Hell de Scott Ian y Sam Kieth.

En esta reseña hay que destacar dos cosas bastante importantes para abrir camino. La primera es que no soy muy fan de Lobo, y esto tiene una explicación muy sencilla: sus cómics, o al menos los que he leído, son tan raros que o te encantan o te dan asco. La segunda es que esta obra ha sido escrita por Scott Ian, y ahora explico quién es este hombre.

Scott Ian es un músico conocido principalmente por ser el guitarrista, letrista, corista y único miembro fundador que queda de la banda Anthrax. También es guitarrista y miembro fundador de Stormtroopers of Death, así como guitarrista de acompañamiento en The Damned Things. Por si fuera poco, Ian ha presentado programas de televisión en la VH1 y también ha aparecido en varias series. Obviamente, también ha escrito este cómic, y afortunadamente no ha vuelto a hacerlo nunca más.

El tomo que tengo entre manos, originalmente un prestigio de dos números, es un despropósito en muchos aspectos. La historia es sencilla, absurda y totalmente intrascendente. Los diálogos son pobres y están basados en expresiones directas e insultos, con el único punto positivo siendo las continuas referencias a la cultura pop (o más bien rock, de la que es muy conocedor el señor Ian).

Bien es cierto que Lobo es un personaje irreverente, sucio, borracho, mujeriego, violento y, sabiendo de su aparente inmortalidad, osado y despreocupado. Ian, que conoce bien al personaje, traslada eso de forma perfecta al papel, y retrata a un Lobo de manual, para el que le guste, eso sí. Lo que tenemos de inicio es a nuestro anti-héroe en la tranquilidad de su hogar, antes de verse sobresaltado por un hecho que le lleva a dirigirse al infierno a pedir explicaciones al mismísimo Diablo. El guionista intenta sorprender con algún giro, sobre todo en torno al culpable de todo lo que ocurre, pero ese intento no sorprende e, incluso, confunde si no eres seguidor del personaje.

Si hay algo que salve a esta obra de un olvido total y absoluto, eso es el trabajo de Sam Kieth en los lápices, un tipo que ayudó a dar vida a Sueño en Sandman, que creó a The Maxx para Image Comics, que obtuvo reconocimiento con Asilo Arkham: Locura, y que hizo sus primeros pinitos con Lobo en el cruce Batman/Lobo: Mortalmente Serioentre otras muchas cosas de calidad.

El caso es que Kieth aporta a esta obra un estilo de dibujo muy suyo, pero también muy compatible con el personaje y la historia que se narra. Lobo y su mundo parecen venirle como anillo al dedo, y destaca sobremanera su detallada representación del infierno como una ciudad, y su puesta en escena para Satanás y sus diferentes formas.

Y lo cierto es que poco más encuentro que comentar a algo que apenas me ha llamado la atención, salvando el comentado trabajo de Kieth. Ahora bien, reconozco que si eres fan de Lobo, es probable que estas páginas te agraden, al menos para pasar un rato entretenido.