[Reseña] Liga de la Justicia 3000 Nº 2

Liga de la Justicia 3000 Nº 2

Si algo tengo que decir de Liga de la Justicia 3000 Nº 2, segundo tomo de ECC Ediciones que recopila los números 5-8 de la serie original USA, es que estos números me han dejado más frío que los primeros cuatro. El por qué es muy sencillo: se acabaron la novedad y la frescura, ya están todas las cartas sobre la mesa.

Pero bueno, esto tampoco es malo, porque igual que el cómic pierde el factor sorpresa, también mantiene la esencia que lo ha hecho tan atractivo. Los guionistas J.M. DeMatteis y Keith Giffen siguen haciendo presente ese humor marca de la casa, a la vez que van profundizando en las nuevas personalidades de los personajes, que recordemos que aunque son versiones resucitadas de los héroes clásicos del siglo XX, se presentan con comportamientos bastante diferentes.

Ahora bien, a medida que pasan los números, y a medida que continúa la lucha sin cuartel contra Los Cinco, parece que esas personalidades distintas se van suavizando, y van saliendo a la luz aquellas a las que ya estamos acostumbrados. Esto se ve provocado también por la revelación de su verdadero nuevo origen, que les deja afligidos y titubeantes. Al menos, como as en la manga, parece que los guionistas se guardan la incorporación de forma periódica de nuevas resurrecciones de metahumanos, ya que desvelan todo un almacén de ADN de superhéroes. De hecho, en estos números vemos el debut de un Firestorm egocéntrico, individualista, confiado y sobrado.

En cuanto al bando contrario, en estas páginas vemos cómo se desvelan las identidades de todos los villanos, y no solo de Los Cinco, ya que resulta haber alguien más por detrás que se destapa en un ¿inesperado? giro de los acontecimientos. Eso sí, sigue resultando interesante saber cómo resolverán todo esto unos seres con poderes que se enfrenan a otros seres que les superan en poder de una forma desproporcionada. Pocas veces hemos visto a la Liga de la Justicia en condiciones tan inferiores a las de sus rivales.

En el área artística tenemos como dibujante principal a Howard Porter, aunque no sería justo comentar que Raymund Bermudez y el propio Giffen también echan una mano. El caso es que Porter lo intenta, y si bien cumple en la fantástica ambientación futurista (muy detallada, por cierto) y la creación de unos nuevos estilos para los personajes de siempre, falla en otras cosas como los momentos de acción o algunas expresiones faciales.

Sea como fuere, la serie mantiene su esencia, que es lo importante, y lo que hace que sea algo muy entretenido de leer, muy fresco para lo que nos encontramos habitualmente en las tiendas, y muy recomendable para los fans de lo «igual pero distinto». Ahora bien, me surge una duda, ¿se alargará mucho todo este tema de Los Cinco? ¿Qué nos quedará cuando ese arco llegue a su fin?. Simple curiosidad por ver hacia dónde puede ir la serie.