[Reseña] Batman: El Caballero Oscuro – Amanecer Dorado

Batman: El Caballero Oscuro - Amanecer Dorado

Tomo en formato de cartóne con tapa dura, guión y dibujo de David Finch y, por supuesto, protagonizado por Batman. Una buena colección de ingredientes que auguran un sabroso resultado.

Sin embargo, mal que os pese, Batman: El Caballero Oscuro – Amanecer Dorado es un auténtico despropósito, y en casi todos los sentidos. Mal guión y mal planteamiento, poca explicación de los detalles, mucho detalle sacado de la manga y cosas que son difíciles de entender. Al menos el dibujo es bueno, menos da una piedra.

Todo gira en torno al rapto de una muy amiga de la infancia de Bruce Wayne, una de la que nunca hemos oído hablar, y de la que tampoco se explica demasiado, algo curioso cuando se deja claro una y otra vez la importancia de esta persona para Bruce. El caso es que, del mismo modo, el guión se sucede de actos inexplicables, como el hecho de que todo comience con la certeza de que Killer Croc está en el ajo.

A esto se suma la presencia de Jason Blood, que de repente decide transformarse en Etrigan para dar caza a alguien. No sabemos nada de este personaje, ni de su pasado, ni de lo que le ha ocurrido. Solo sabemos que va a por algo o alguien que resulta ser otro demonio, Ragman.

A partir de aquí se suceden una serie de sin sentidos argumentales que, al menos, consiguen relacionar a los demonios con el rapto de la chica a manos de Killer Croc. Y es que el gran problema de esta obra es la gran cantidad de hechos que Finch da por supuestos y conocidos, como si el lector tuviese que ser gran conocedor de toda la historia reciente de DC Comics y, además, adivino. Para colmo, el desenlace es predecible, cutre y de lo más anodino.

Al menos, como decía, el dibujo es bueno. Y es que el propio Finch nos proporciona una mitad del tomo espectacular donde las haya. Supongo que no todo puede ser perfecto. La otra mitad corre a cargo de Jason Fabok y Scott Williams, que si bien están a la altura y evitan que el nivel decaiga, ya no es lo mismo.

En definitiva, un tomo del que tampoco merece la pena hablar mucho más, y desde luego, que no merece la pena comprar salvo por su exquisita presentación a manos de la editorial y el dibujo.