[Reseña] Constantine Nº 3 y Nº 4

Constantine Nº 4

Reconozco que he dejado los tomos de ECC Ediciones de la serie Constantine de lado, y lo he hecho por una sencilla razón: dependen demasiado de otras series, sobre todo de Liga de la Justicia Oscura.

Aún así, he hecho un esfuerzo empujado por mi amor hacia el personaje, y he retomado la serie ahora que me encuentro sumido en la lectura del evento Maldad Eterna. Por ello, aquí os traigo mi opinión personal de los tomos Constantine Nº 3 y Constantine Nº 4, obra de J.M. DeMatteis y Ray Fawkes, a los que se unen un sinfín de dibujantes de lo más variopintos.

Comenzando por el número 3, ya os comento que si no habéis leído los cómics previos de Trinity of Sin: PandoraTrinity of Sin: The Phantom Stranger y Justice League Dark vais a tener problemas para seguir la trama, justo como yo los tuve. Empiezas a leer y te encuentras en medio de una historia ya empezada, en la segunda parte de un crossover titulado Plaga que no sabes de dónde viene y en el que cuyos protagonistas ya están metidos hasta las trancas. El hilo del Fantasma Errante fue lo que me salvó de la debacle, puesto que sí me leí los tres tomos publicados por ECC Ediciones, y conocía por dónde iban los tiros (incluida la identidad del villano conocido como Plaga).

La historia, muy en la línea de las de John Constantine, y aprovechando la presencia de dos partes de la Trinidad del Pecado, mezcla por igual magia, oscurantismo, religión y mitología, siendo precisamente la palabra «mezclar» lo más destacado. Porque sí, el batiburrillo de personajes, eventos, consecuencias, escenarios y poderes se antoja demasiado confuso. Gran número de páginas ceden el protagonismo a Fantasma Errante, que con su propia serie rondando la cancelación, parece que los guionistas decidieron cerrar flecos en esta serie, estableciendo de paso un hueco para sus futuras apariciones. Pandora, por su parte, sufre el mal que viene acarreando por todos los Nuevos 52, y es que se diluye a cada momento hasta desaparecer del centro de atención.

Y así, como quien no quiere la cosa, Plaga se termina y nos metemos de lleno en Maldad Eterna, aunque tocando el evento solo de refilón. Vale que los acontecimientos de Constantine podrían tener consecuencias a nivel editorial, o que los villanos implicados actúan bajo el mandato del Sindicato del Crimen, pero la historia se mantiene lo suficientemente al margen como para ser bastante independiente. Eso sí, de nuevo nos encontramos con algo ya empezado, y cuyo origen te tocará imaginar si no lees los cómics de la Liga de la Justicia Oscura. La esencia es que Constantine y compañía se encuentran prisioneros en Nanda Parbat después de haber acudido a salvar a Zatanna. Todo se desmadra, intervenciones divinas y viajes al Cielo incluidos, y es la lucha de una serie de personajes poco habituales la que finalmente salva el mundo. Aunque como siempre, no sin consecuencias.

Lo cierto es que no cabe destacar ningún hecho si no se quiere destripar la trama y el desenlace. Como mucho, puedo decir que cambia el status quo de la Liga de la Justicia Oscura, y aunque se desvela que la razón profunda de Constantine para luchar no era salvar el mundo, sino su amor por Zatanna, al final el personaje hace honor a su espíritu traicionero.

A decir verdad, me alegro de que haya terminado esta etapa de la serie debido a la enorme confusión que ha supuesto y el poco protagonismo que ha tenido el propio Constantine (salvo al final). Espero, sinceramente, que el nuevo estado en el que se quedan las cosas al final del tomo 4 sirva para retomar lo que yo, y supongo que todos, queremos leer: una serie de John Constantine como Dios manda, sin eventos ni cruces ni leches.