[Reseña] La Liga de la Justicia de América: Otro Clavo

JLA: Otro Clavo

La Liga de la Justicia de América: Otro Clavo, un clásico que sabríamos que volveríamos a ver en las tiendas de la mano de ECC Ediciones después de que meses atrás se re-editase La Liga de la Justicia de América: El Clavo.

Se puede decir que este tomo, escrito de nuevo por Alan Davis con dibujos del propio David y de Mark Farmer, es una secuela de JLA: El Clavo, aunque no en un sentido estricto. Si hacemos memoria, El Clavo nos cuenta una historia ambientada en una realidad alternativa que se habría desarrollado a partir del simple hecho de que un clavo provocase un pinchazo en la familia Kent el día que tendrían que haberse encontrado con la nave de Kal-El. De este modo, Superman no habría sido criado por los Kent, lo que supone una enorme cantidad de cambios en el transcurso de la historia hasta nuestros días.

Lo que hace Otro Clavo es contarnos una historia que apenas tiene que ver, pero continuando en la realidad alternativa creada en su predecesor. Es verdad que las tramas de un tomo y otro están enlazadas de forma que parece que detrás de los acontecimientos del primer tomo hay mucho más (esa guerra civil entre los Nuevos Dioses tiene motivos y consecuencias), pero también es verdad que la historia del segundo tomo podría escribirse, leerse y entenderse de forma total y absolutamente independiente.

La mayor ventaja de esta historia es, sin duda, que se trata de una historia que gira en torno a una enorme amenaza de nivel cósmico que implica a todo ser habido y por haber, incluyendo a los Nuevos Dioses y otras entidades cósmicas. Esa amenaza no solo podría destruir la Tierra, sino todo el multiverso, creando unas brechas espacio-temporales a través de las cuales rebotan personajes de todas las épocas y todos los mundos. De esta forma, Davis hace gala de su conocimiento del Universo DC para hacer desfilar por las páginas del tomo a personajes tales como el Sindicato del Crimen, la Legión de Superhéroes y diversas versiones alternativas de héroes conocidos. Todo esto sumado a una enorme cantidad de héroes y villanos del universo tradicional, cada uno con su momento y su misión, y a todo tipo de aspecto conocido, ya sea místico, mágico o científico.

Obviamente, esta ventaja se convierte también en un inconveniente, teniendo que desarrollarse multitud de subtramas en paralelo con una enorme cantidad de personajes diferentes, algo que al poco tiempo acaba causando confusión. Aún así, y afortunadamente, Davis consigue manejarse de forma magistral, presentando el material sin complicaciones y desarrollando la historia de forma sencilla y sin dejar cabos sueltos.

Aunque  el guión de Davis es estupendo pese a su complejidad, lo que sí que es una maravilla es el dibujo de Farmer, limpio y sencillo, pero lleno de detalles. Hay «dobles-páginas» con más personajes de los que se pueden contar, y que requieren minutos de atención minuciosa para captar todos los detalles, y pese a todo no son confusas. Los rasgos, las expresiones, los escenarios (ya sean terrícolas, cósmicos o de otra realidad) y los momentos de acción están muy bien cuidados, y sin duda hacen que la obra merezca una lectura con aún más mimo.

Otro Clavo continúa y moldea desde otro punto de vista lo que nos dio El Clavo, pero siguiendo la misma línea de espectacularidad, abundancia, disgregación y entretenimiento, pero sin perder ni un solo ápice de calidad. Sin bien no lo podría a la misma altura que su predecesor, sí lo situaría inmediatamente por debajo, haciendo que si te gusta el original, sea casi obligado leer la secuela.