[Reseña] Batman: Cacofonía

Batman: Cacofonía

Batman: Cacofonía es un material recuperado por ECC Ediciones que, aunque solo sea por ser lo que es, merece estar disponible en su biblioteca, quedando ya elección del lector si adquirirlo o no. Y es que se trata de la primera incursión del guionista Kevin Smith en el mundo de uno de sus personajes preferidos, Batman, un carro al que se quiso subir con la compañía del dibujante Walt Flanagan.

Aunque, como él mismo relata en la introducción del tomo, intentaron hacer la mejor historia del Caballero Oscuro que podrían hacer, el intento fue fallido, y eso es lo que les llevó a volver a trabajar juntos en Batman: Círculo Sin Fin (2009)Batman: Bellicosity (2015). Dejando de lado las posteriores publicaciones, Cacofonía es efectivamente algo a medias, de calidad irregular y de posterior indiferencia. Cuenta con detalles interesantes, no en vano sus autores no son malos, pero se nota que pese a conocer mucho al personaje no tenían experiencia con él. De hecho, se notan cambios en la forma de abordar las situaciones, los diálogos y los comportamientos a medida que avanza la historia, algo que según Smith fue llevando a cabo a medida que recibía el feedback negativo de cada número por parte de los medios especializados.

Ahora bien, si hay que ser sinceros, hay que decir que el guión es bueno. Sí, quizás la ejecución no ha sido la mejor, pero el guión es bueno. Smith se ha apoyado en el villano más clásico de todos los villanos del Cruzado de la Capa, el Joker, pero ha sabido darle sabor añadiendo a otro villano de su propia cosecha, Onomatopeya. De hecho, la intención es que Onomatopeya sea el rival a batir, pero el Joker es el Joker y Smith no consigue arrebatarle el protagonismo que siempre acapara, pese a ser secundario.

Pero si hay algo que nos demuestra que hay sustancia, es el último número, donde vemos un importante e interesante giro alrededor de Onomatopeya, y un curioso encuentro entre Batman y el Joker. Desde luego, algo digno de leer y de mencionar.

En cuanto a los dibujos, cuando empezamos el tomo ya vamos sobre aviso. Smith se defiende ante las acusaciones de haber presionado a DC Comics para que su amigo Flanagan fuese el dibujante, y cuando hay este tipo de acusaciones es porque el resultado final no es del todo satisfactorio. Y efectivamente, al dibujo le falta calidad, le falta fuerza y la falta presencia. No es del todo malo, pero se me ocurren al menos una decena de dibujantes disponibles en aquella época que podrían haberlo hecho mejor. Y no, el Joker en plan payaso no me convence (tampoco lo ha hecho nunca, por eso doy gracias por su aspecto actual).

Al final, la sensación que te queda es la de un quiero y no puedo, un campo de entrenamiento que sirve de prueba para posteriores aventuras que expriman al máximo todo lo que Batman puede dar de sí en manos de Kevin Smith. Eso sí, como dije antes, esta miniserie cuenta con detalles muy interesantes, incluyendo el propio guión en sí. Pese a su gran posibilidad de mejora, es una lectura bastante recomendable.