[Reseña] Mansión Arkham: Un Hogar para Criminales Dementes

Mansión Arkham: Un Hogar para Criminales Dementes

Hoy os traemos la reseña del tomo de ECC Ediciones titulado Mansión Arkham: Un Hogar para Criminales Dementes, que recopila la miniserie original de seis números Arkham Manor.

En esta serie limitada, obra del guionista Gerry Duggan y el dibujante Shawn Crystal, vemos cómo se reubica a los «pacientes» del Asilo Arkham después de que este se viera reducido a escombros tras los eventos de Batman Eterno. Bruce Wayne, en un golpe de efecto que nace fruto de un mayor control de lo que en su mayoría son villanos, decide ceder la Mansión Wayne como localización temporal hasta que se construya un nuevo Asilo Arkham.

Obviamente, como era de esperar en un movimiento como este, desde el comienzo las cosas empiezan a ir mal, y no por el traslado en sí, sino porque comienzan a producirse una serie de asesinatos en el interior del complejo que llevan a Batman a infiltrarse como paciente. El Cruzado de la Capa abandona pues su traje de Señor de la Noche y se pone el pijama de recluso bajo una identidad secreta para intentar descubrir quién está detrás de todo.

De esta forma, asistimos a una historia de detectives donde un Bruce Wayne con bigote se hace pasar por un asesino que acaba encerrado en Arkham, lo que le da vía libre para investigar in situ las pistas con la esperanza de dar con el asesino. Por si las cosas no fuesen ya difíciles de por sí, Wayne es testigo directo de cómo es el verdadero trato a los pacientes al sufrirlo en sus carnes, y el Joker consigue librarse de toda atadura para hacerse pasar por doctor y controlar ciertos aspectos del lugar. ¿Será el Joker el asesino? ¿Qué oscuras intenciones le llevan a manipular Arkham? Obviamente, no voy a responder a estas preguntas aquí.

En cualquier caso, Duggan nos regala una historia la mar de entretenida que, si bien no tiene mucha trasciende más allá de que la Mansión Wayne haya servido como sustituta del Asilo Arkham, sirve para ver una vez más cómo se desenvuelve Batman «sin ser Batman». Cierto es que Wayne pone en práctica su gran intelecto, sus legendarias capacidades detectivescas y sus poderosas aptitudes físicas (porque en este tomo no falta la acción), pero lo gracioso y divertido está principalmente en ver cómo consigue hacerse con una identidad falsa y vivir el día a día entre los reclusos.

El dibujo de Crystal viene como anillo al dedo para la obra, al menos según mi criterio personal. Su estilo aquí es diferente, arriesgado y claramente un campo de pruebas para un dibujante que está intentando hacerse un hueco en esta industria. Si Batman ya es oscuro de por sí, el hecho de que la gran mayoría de la obra se desarrolle en los interiores de la Mansión encaja con la oscuridad y los trazos a veces de aspecto incompleto de Crystal. Eso sí, seamos sinceros, los momentos de acción no son su fuerte.

Resumiendo, Mansión Arkham: Un Hogar para Criminales Dementes no es una mala obra de relleno, pero es eso, relleno. Si en algún momento quieres leer algo, pero no sabes el qué y ves esto, no es una mala elección porque te hará pasar un buen rato. Ahora bien, una vez terminado, el tomo será tragado por la estantería para desaparecer por siempre jamás.