[Artículo] El día en el que The Flash adelantó a Arrow

Bueno, se acabó. La segunda temporada de The Flash ha llegado a su fin, pero calma: aquí no leerás NINGÚN SPOILER de la misma. Eso sí… si todavía no la has visto, ¿qué *¿”#º haces leyendo estas líneas? Corre, lector, corre… ¡y empápate de la Fuerza de la Velocidad!

¿Sigues aquí? Entonces es que tú eres también un auténtico velocista. Y auguro, como le ocurrió a un servidor, que el relámpago te alcanzó de la misma forma que a mí; te entró a través del televisor (o los cómics, que también puede ser). Fueras un fan acérrimo de Flash al más puro estilo de Sheldon Cooper, o bien lo conocieras como spin-off de Arrow, el caso es que The Flash es un producto único en televisión. Y aunque el recurso fácil sería comparar el show del velocista escarlata con su colega de verde carcaj, creo que eso sería un flaco favor hacia The Flash, pues no es necesario plasmar los defectos ajenos para realzar el brillo propio de la serie más comiquera que existe.

Sí, hace ya mucho que Barry le pasó la mano por la cara a Oliver Queen. Es un hecho algo insólito, el de crear un spin-off que supere por mucho en calidad y repercusión a la serie original. Algún caso ha habido (en España, con Aída y Siete Vidas… aunque lo del salto de calidad aquí es discutible), pero más bien es la excepción y no la norma. Ahora bien… ¿por qué Barry Allen nos tiene a todos dando palmas con las orejas?

Tres nombres voy a decir: Greg Berlanti, Andrew Kreisberg y mi favorito, Geoff Johns. Si no te suenan, no te apures, tan solo aquellos que hurgamos en los recónditos recovecos de esos templos del saber llamados “tiendas de cómics” sabemos de su existencia. Son, por decirlo de manera sencilla, unos enamorados de su trabajo, unos enamorados de los personajes de DC y, sobre todo, unos enamorados de The Flash. Y claro, cuando hay amor en lo que haces, el resultado tan solo puede ser positivo.

Ya, vale, pero… ¿es realmente The Flash tan buena? Sí pero no. Maticemos. Obviamente, no estamos ante Juego de Tronos. Esto no es Sherlock, ni pretende serlo. Es, es su propia manera, la epítome del cómic hecho realidad. Es pura viñeta, una declaración de amor al medio freak en general (¿Verdad, Cisco?). Aquí hay tramas temporales, poderes coloridos, trajes ajustados de neopreno y, en definitiva, todo aquello que tiene cabida en los cómics. Curiosamente, son todos estos elementos los que siempre han ahuyentado a un público más “conservador” de las páginas del cómic superheroico.

The Flash

Este y no otro es el auténtico éxito de The Flash; ha abierto la puerta, ha hecho que el espectador medio se sienta atraído por esta clase de historias… quizás historias de las que antes solía reírse. Salvando las distancias, algo similar ocurrió con la trilogía de El Señor de los Anillos, o con la antes citada Juego de Tronos. De pronto, los dragones y los caballeros andantes ya dejaron de ser cosas de frikis.

¿Casualidad? Bueno… el Multiverso no cree en las casualidades. De momento, calzaos bien las zapatillas. Creo que nos quedan muchas carreras por correr.

PD: Y para rematar, ¿quién no quiere unas curiosidades de The Flash?:

  • Esta es la más conocida: ¿Recuerdas a Henry Allen, el padre de Barry en la serie? Él es John Wesley Shipp, el tipo que interpretó a Barry Allen en la anterior serie de The Flash, emitida en 1990.
  • Otra actriz que repitió en ambas series fue Amanda Pays, que en ambos casos interpretó a Tina McGee.
  • ¿Te has fijado alguna vez en las camisetas que suele llevar Cisco? ¡En muchas de ellas hace referencias a The Big Bang Theory!
  • En Atrápame si Puedes, de Leonardo Dicaprio, el prota (Frank Abignale) usa el pseudónimo de “Barry Allen”. Ya sabes, por eso de “atrápame si puedes”…
  • Esta es para los verdaderos velocistas… ¿Alguien aquí presente vio esas referencias a Crisis en Tierras Infinitas? ¡Tremendo!