[Reseña] Black Lighting 2X01: El peso de las consecuencias no se ha hecho esperar

Tenía muchísimas ganas de volver a ver Black Lighting. La primera temporada fue una bocanada de aire fresco para el género de superhéroes a pesar de apenas tener un argumento innovador. El contrapunto positivo fue el cómo trataron temas muy vivos a día de hoy para los colectivos desfavorecidos, no sólo en Estados Unidos, sino todo el mundo, centrándose en los afroamericanos, un colectivo muy señalado y desfavorecido en el país de las barras y las estrellas. Si a esto le sumas la droga «Luz Verde» por las calles, el drama y el atractivo ya están servidos.

El primer capítulo de esta temporada se titula El Libro de las Consecuencias, Capítulo Uno, donde queda un mensaje claro para los Pierce: el salvar el día no fue el final, sino el comienzo de todo. Así podremos seguir viendo el desarrollo y las consecuencias de las acciones desarrolladas en la primera temporada, la aparición de los poderes de Annisa y Jenn, el dilema de Jefferson como Relámpago Negro y su relación con su pupila Trueno (Annisa), la deuda moral de Gambi con las gentes de Freeland y el trabajo que le espera a Lynn con los niños robados por la A.S.A. Y podríamos seguir, esto es lo bonito de las series de superhéroes, que los personajes se enfrentan a sus acciones cara a cara y se les otorga una profundidad estupenda.

En este primer episodio hemos tenido un repaso a la vida de todos y cada uno de nuestros personajes, y también de la ciudad de Freeland, que es el auténtico protagonista de este episodio. Podemos ver como el episodio comienza con una escena desgraciadamente habitual en el país norteamericano, la policía acaba con la vida de un joven afroamericano.

La muerte de Issa al comienzo del episodio no solo nos muestra cómo el mundo en general está reaccionando a la revelación de la experimentación por parte del gobierno en las comunidades negras y desfavorecidas, sino también cómo la propia Freeland está reaccionando a estos pequeños bebés de luz verde, haciendo un claro guiño al título (Rise of the Green Light Babies)y al problema de drogas que asola el país y las calles de Estados Unidos. Mis reconocimientos a Salim Akil, director de este primer episodio, que ha sabido aplicar la crítica social actual que no desentona con lo que realmente es esta serie, una de superhéroes con mucha ciencia ficción.

Mientras que la policía  reacciona con violencia física, el gobierno reacciona con violencia emocional y prohíbe que las familias accedan a ver a sus propios hijos y seres queridos que se encuentran como cobayas enjaulados en esas cámaras herméticas. Y volviendo al mundo real, el gobierno de este mundo ficticio hace gala de su poder y recurre a la burocracia y a los recursos financieros ilimitados como sus mejores armas, dejando a la comunidad de Freeland hundida cuando se da cuenta de que necesitarán al menos 500.000 dólares si quieren tener una mínima oportunidad de ver a sus seres queridos otra vez.

Y mientras Jefferson se resigna, Annisa se niega a que eso ocurra, por lo que se toma la justicia por su propia mano. Yo llego a comprender a Jefferson, quien sabe que ahora mismo están atados de pies y manos, sabiendo que quizás lo mejor sea confiar en el sistema y en su justicia. Pero también aplaudo la iniciativa de Annisa de no quedarse brazos cruzados y hacer de Robin Hood la vez número ¿tropecientos?. Pero como bien dice el título de esta reseña, las consecuencias no se harán esperar.

Peor papeleta tendrá Jefferson Pierce, quien a cambio de volver bajo el manto de Relámpago Negro ha descuidado su rol como el director de la escuela de Garfield. Llegando en este episodio a un punto crítico, volviendo el cliché del superhéroe una realidad, compaginando su vida secreta con su vida real. Creo que Jefferson necesita perder ese puesto para poder valorar mejor su rol como justiciero, veremos qué sucede, porque su familia acabó muy unida al final de la pasada temporada pero en esta se están fracturando poco a poco, pese a la reconciliación de Lynn y Jefferson. Sus perspectivas sobre sus hijas y sus poderes puede que les hagan plantearse si de verdad fue una buena idea la reconciliación.

Mientras tanto Jennifer siente temor por sus poderes y termina atacando tanto a Annisa como a su madre, quien no quiere ver lo que sus poderes conllevan. Esto tendrá un gran peso durante la temporada. Pero vayamos a los villanos: ¿Recordáis el famoso maletín del fin de la primera temporada?

SPOILERS A PARTIR DE AQUÍ, NOSOTROS TE HEMOS AVISADO.

Pues está en manos de Tobias Whale, quien  manda a Synoide a matar a Fowdy, la segunda al mando en el insituto Gardfield, y quien descubrimos que es una agente libre de la A.S.A. que quiere recuperar ese maletín y no duda en matar a Synoide (con unos puñales que salen de sus tacones, sí todo muy WTF). Y yo os pregunto: ¿A alguien le removió las entrañas la muerte de este personaje?

Le faltó mucha profundidad la temporada pasada y quizás eso haya propiciado esta muerte. Eso sí, a Tobias sí que le fastidió, y esperó a una Towdy que pida ayuda antes a Gambi a cambio de un trato: Ella le proporciona el maletín si a cambio él logra sacarla de por vida de la A.S.A.. Con lo que Towdy no contaba es que Tobias ya la esperaba y la deja muy malherida.

Punto curioso para acabar esta reseña: ¿Recordáis a Issa? ¿El chico que murió al principio de la serie?

Pues está vivo y ha desarrollado poderes metahumanos, por lo que la luz verde empieza a surtir el efecto deseado en quienes la distribuyen y tiene pinta de que las calles de Freeland van a convertirse en un campo de batalla monumental.

Conclusión

En definitiva, esta segunda temporada ha empezado bastante lenta, pero dejando las piezas bien definidas sobre el tablero. La familia y los amigos serán más importantes que nunca porque Freeland va a llenarse de metahumanos, y Relámpago Negro va a necesitar estar más implicado en su rol como justiciero que en el de director. Esta temporada va a estar marcada por el drama familiar y por la historia de un pueblo que no se rinde. Freeland es el espejo en el que los héroes de a pie querrán reflejarse.