[Reseña] Gone to Amerikay

Gone to Amerikay

Vertigo, ese sello editorial de DC Comics que engloba lecturas de cómics orientadas a un público más adulto, nos presenta la novela gráfica ‘Gone to Amerikay’, escrita por Derek McCulloch (‘Stagger Lee’, ‘Pug’) y dibujada por la veterana Colleen Doran (‘The Book of Lost Souls’, ‘The Sandman’, ‘The Amazing Spider-Man’, ‘Star Trek’, ‘Wonder Woman’, etc.), que llega a nuestras manos por cortesía de ECC Ediciones.

Situándonos un poco como paso previo a un análisis de esta obra, cabe decir, en primer lugar, que no es una novela con la que podamos sentirnos indentificados en ningún momento. Cierto es que puede resultar una lectura entretenida, tampoco nada del otro mundo, pero la inmersión es nula cuando la historia que se nos cuenta va dirigida completamente a un nicho concreto (bastante abundante en Estados Unidos, pero un nicho al fin y al cabo): el de los ciudadanos que cuentan con un pasado inmigrante irlandés. De hecho, teniendo esto en cuenta, resulta hasta extraño que ECC se decantase por una edición del cómic en nuestro país.

Gone to Amerikay

Dejando eso a un lado, pero teniendo siempre en mente que la historia no va mucho más allá, McCulloch nos cuenta los intentos de un millonario de Dublín que se embarca en una «investigación» para conocer sus orígenes y antepasados. Con esta premisa, el autor elabora una estructura en tres partes diferenciadas por líneas temporales, siendo una la época actual con la citada búsqueda del protagonista, siendo otra a finales del siglo XIX con la llegada masiva de inmigrantes irlandeses a Estados Unidos, y siendo la tercera en 1960 con las complicadas vivencias de estos inmigrantes en una década bastante señalada de la sociedad norteamericana. Todos ellos, en diferentes situaciones y épocas, buscan un cambio en la tierra de las oportunidades. Lo curioso de todo es que las tres historias, además de estar enlazadas entre sí por una razón u otra, están basadas en la conocida canción ‘Thousands are Sailing‘, de la banda anglo-irlandesa The Pogues.

Yendo directamente al grano, y aunque no se puede disfrutar de la lectura completa sin tragarse todas y cada una de las páginas, se podría decir que la parte que más merece la pena es la ambientada en 1870, donde el autor realmente nos explica el por qué de la necesidad de emigración de tantos irlandeses a América y la sensación de morriña y melancolía que sienten hacia su patria una vez que la han abandonado. Y es que, a mi entender, el verdadero objetivo de esta obra es poner de manifiesto que un irlandés sigue siendo un irlandés pase lo que pase, por mucho que haya tenido que abandonar el antiguo continente en busca de una vida mejor, por muchas penurias y miserias que eso haya supuesto, y por muchas generaciones que hayan pasado. La sangre siempre les llevará a echar de menos su patria, y supongo que eso se puede extrapolar a cualquier inmigrante, sea de la nacionalidad que sea.

Gone to Amerikay

Dicho esto, la parte de la época actual parece ser un mero pretexto para presentar y conectar el resto de la obra, mientras que la parte de la época intermedia del siglo XX se pierde en un intento de mostrar supervivencia en un sin fin de sucesos políticos y sociales, demasiados para tan poco espacio.

En el apartado artístico, Colleen Doran aporta, sin salirse de su estilo habitual, un dibujo que no será enmarcado en la galería de los mejores trabajos de la historia, pero que encaja perfectamente en la ambientación que se pretende conseguir en la novela. Los trazos, los colores, las tonalidades y las formas son tal y como yo las imaginaría si solo hubiese texto, y en general todo sirve perfectamente a un conjunto narrativo perfectamente válido y consistente.

En definitiva, nos encontramos ante un cómic atípico que nos habla de superación y adaptación con la inmigración como trasfondo, con una interesante estructura narrativa y un más que aceptable dibujo. Obviamente, no es una lectura apta para todos los públicos, pero por algo se ha publicado dentro del sello Vertigo. Gustará a aquellos que buscan algo diferente, gustará a los amantes del cómic europeo y gustará a los que, por motivos familiares, trabajo u otra razón, consigan sentirse identificados de algún modo con los protagonistas y su situación.