[Reseña] All-Star Superman de Morrison y Quitely

Para todos aquellos que sois seguidores de DC Comics, ya sabéis de sobra que All-Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely es una de las obras imprescindibles de los últimos años. Para los que no lo sois, o simplemente no habéis oído hablar de esta obra, ya estáis tardando en ir a vuestra tienda de cómics favorita a comprar la fantástica edición que ha publicado ECC Ediciones, un pedazo de tomo de 328 páginas en color con tapa dura y a un irresistible precio de 29 euros.

Portada All-Star Superman de ECC

All-Star Superman, ganadora de dos Premios Eisner en 2006 y 2007, es una miniserie de 12 números protagonizada, obviamente, por Superman, y que fue publicada originalmente en Estados Unidos entre los meses de Noviembre de 2005 y Octubre de 2008. Como comentamos antes, la serie fue escrita por Grant Morrison y dibujada por Frank Quitely, y nos cuenta, una vez más, los orígenes del Hombre de Acero desde una nueva perspectiva, todo como parte de una iniciativa por parte de DC Comics que buscaba dar la oportunidad a grandes autores del mundo del cómic de contar de nuevo, según su visión, las primeras historias de ciertos héroes sin influir ni alterar la continuidad del Universo DC.

All-Star Superman

Contar de nuevo una historia de origen como tal, sería absurdo 50 años después de la creación del personaje, y más cuando ya se ha hecho por activa y por pasiva tantas veces que uno no consigue llevar la cuenta. Por ello, Morrison se saca de la manga una alternativa que se convierte en la gran baza de esta serie. En All-Star Superman nos encontramos ante un Superman al que solo le queda un año de vida, hecho motivado por un exceso de radiación solar que le está provocando la muerte. Sabiendo que su tiempo en la Tierra se agota, el superhéroe se ha propuesto cerrar todos los hilos abiertos que existen en su vida, despedirse como Dios manda de todos aquellos a los que ama y dejar el planeta que juró proteger de la mejor forma posible, todo ello llevando a cabo una serie de trabajos que servirán para propagar su legado una vez que él ya no esté.

Esos trabajos, bien por Morrison, alcanzan el número 12, estableciéndose así un paralelismo con los doce trabajos de Heracles (Hércules) en la mitología griega. Pero el paralelismo no se queda ahí, porque esto le sirve al autor para construir ese halo de deidad que lleva Superman a su alrededor durante toda la obra, tal y como ocurría con esos semi-dioses griegos, héroes de la humanidad, convirtiendo al Hombre de Acero en un ser intocable que está a otro nivel que el de los humanos. Es algo que ya sabíamos, porque es obvio, pero aquí queda reflejado aún más, si cabe.

Curiosamente, la premisa que hace que este cómic sea diferente es el hecho de que recupera la esencia de los cómics de hace 40-50 años. Morrison abandona la tendencia actual de superhéroes humanizados, introspectivos y cargados de dilemas morales. Nada de intentar hacer al superhéroe más terrenal, nada de anclarlo a la realidad, nada de mostrar la influencia que ha ejercido el héroe en todo lo que le rodea. Lo que aquí hace Morrison es centrarse única y exclusivamente en el propio Superman, presentándolo como lo que es, el ser más poderoso de la Tierra, un maldito superhéroe más Dios que humano que se vale de esa condición para ayudar a los que se encuentran en apuros, pero también para juzgar y castigar sin miramientos a los que hacen el mal. A pesar de esta condición de ser superior, también se recupera al Superman confiado, optimista y, por decirlo de alguna manera, neutral. Las emociones se quedan de lado, y el reto no está en detener al villano, porque Superman tiene lo que hay que tener para que no le cueste demasiado hacerlo, sino en intentar que el villano se redima.

Alrededor de esto, su autor construye la historia sin caer en elementos externos, modernos o complicados de entender para alguien que no haya seguido nunca al personaje (excepto alguna que otra concesión fruto, imagino, que de la intención de hacer un homenaje). Los personajes secundarios se reducen a los Kent, los padres adoptivos de Superman, los compañeros y compañeras de trabajo de Clark en el Daily Planet y el gran villano clásico de este superhéroe, un Lex Luthor con obsesión por la dominación mundial (aunque escogiendo el camino equivocado) y por la muerte de Superman, ese ser que se cree estar por encima del bien y del mal y que le impide alcanzar sus objetivos.

All-Star Superman

En cuanto al dibujo, pasamos a un nuevo nivel. Reconozco que no soy demasiado fan de Quitely, puesto que no me va mucho el estilo clásico, ese tipo de dibujo de cómic europeo independiente que emula a los trabajos de antaño. Yo soy más del fotorrealismo, más de esas ilustraciones tipo Alex Ross que, aunque les falta movilidad, representan un aspecto que hace ganar credibilidad y humanidad a la historia (aunque también depende de la historia en sí). Y si no tanto, al menos algo que se le parezca. Pero sí, en efecto, no puede haber estilos más dispares entre uno y otro que estos dos. Independientemente de esto, sé reconocer la genialidad cuando la veo, y he de reconocer que el trabajo de Quitely en All-Star Superman alcanza el calificativo de exquisito, porque sencillamente hace lo que un dibujante de cómics se supone que tiene que hacer, dar vida al texto escrito por el guionista, y lo hace de forma magistral. Y no solo dar vida, sino generar ese movimiento que tanto echo en falta en las ilustraciones de Ross, el hecho de que una viñeta te haga imaginar sin esfuerzo las acciones que se han llevado a cabo justo antes y justo después. Mostrar sin mostrar, que le decían.

Y es que el señor Quiteley es, de toda la vida, un maestro de la caracterización y la gestualidad, si es que esa palabra existe. Una muestra realmente acojonante, y repito, acojonante, es la forma en la que consigue diferenciar a Clark Kent y Superman hasta hacerlos parecer personajes total y completamende diferentes. Y ya sabéis todos cuáles son las diferencias reales: unas gafas, otro peinado, la ropa y la aparente torpeza y despiste constante de Kent. Con eso, y solo con eso, establece una diferencia increíblemente notable entre dos personajes que en realidad son el mismo, y lo hace con dibujos.

En definitiva, All-Star Superman no es la serie definitiva de Superman, pero sirve para que los fans del personaje disfruten de una nueva visión de sus orígenes desde un original punto de vista, y sirve también para que los que no son fans se adentren un poco en lo que para muchos es la visión real del Hombre de Acero. Además, como ya comentamos, la edición del tomo de ECC es de lo mejor que hay en el mercado, y a un precio realmente atractivo. Compradlo.