[Reseña] Superman: El Hombre de Acero. Avistamiento en Kansas

UN ESTUPENDO PRINCIPIO TEÓRICO QUE TERMINA CON UNA NEFASTA CONCLUSIÓN

Superman: El Hombre de Acero. Avistamiento en Kansas

Como aficionado a la ufología siempre intento encontrar un hueco en mi tiempo libre para disfrutar de distintos relatos relacionados con avistamientos, contactos con alienígenas y simbolismos y teorías extraterrestres. Como con todo fenómeno sociológico y cultural, el tema OVNI y la llegada de seres de otro Mundo a nuestro planeta es muy rico en contenidos de todo tipo, ya sean literarios, radiofónicos, cinematográficos, televisivos e incluso en cómics. La propia historia del primer superhéroe, Superman, tiene como todos sabéis sus raíces en un lugar lejano al nuestro. Por eso no me pude resistir a leer Superman: El Hombre de Acero. Avistamiento en Kansas.

Gracias a ECC Ediciones nos llega por primera vez a nuestro país esta obra, publicada originalmente en dos números, que profundiza el aspecto alienígena de Superman, pero que paradójicamente, acaba mostrándonos su faceta más humana y su amor por nuestro planeta Tierra. De esta forma, el argumento nos hace acompañar al periodista Clark Kent en su camino hacia la búsqueda de respuestas a su propio origen extraterrestre.

Presentada de forma fragmentada con la inclusión en ocasiones de varios flashback, la historia nos traslada por diferentes historias vividas por distintos personajes, cuyas vidas afectadas por el fenómeno OVNI (ya sea con el avistamiento de un extraño objeto surcando el cielo nocturno por parte de uno y la desaparición de un ser querido tras presenciar una luminaria por parte de otro) acaban cruzándose y encontrando un nexo de unión: la llegada de Superman a Smallville treinta años atrás.

J.M DeMatteis juega con la introspección de los personajes en esta historia, dejándonos ver a la figura de Superman como un ser reflexivo con ciertos aportes filosóficos en sus pensamientos. También nos explica, y de manera muy interesante, ciertos pasajes oscuros relacionados con el padre de Superman, Jor-El, y sus vastos conocimientos sobre el planeta Tierra adquiridos por medio de visitas anteriores a la llegada de su hijo.

No obstante, este buen hacer solo le funciona bien al guionista durante la primera entrega de la historia y llega a su fin al pasar al segundo número. La resolución de los hechos acontecidos hasta ese momento no puede volverse más confusa, pesada y sí…ridícula. La teoría expuesta aquí sobre las visitas extraterrestres a nuestro planeta no llega a creérsela ni el más escéptico.

Superman: El Hombre de Acero. Avistamiento en Kansas

Clark no hace más que repetirse a sí mismo que no llega a comprender nada de lo que sucede a su alrededor durante varios pasajes de la historia, algo que comparte con la mayoría de lectores que no hacen más que perderse en un mar de contradicciones, filosofía de parvulario y situaciones inconexas.

Pero nos resarcimos con Jamie Tolagson, quien realiza un trabajo interesante ilustrando el cómic de manera sencilla pero eficiente añadiendo un estilo gráfico lineal y muy geométrico.

Superman: El Hombre de Acero. Avistamiento en Kansas tiene un comienzo prometedor y un desarrollo en la primera parte digno de aplauso, pero en el momento más álgido de la historia nos traga la tierra, ¡qué demonios!, nos abducen los aliens y nos quedamos paralizados en el espacio-tiempo recordando una máxima absoluta que pocas, muy pocas veces no llega a ser cierta: lo que bien empieza…mal acaba.