[Reseña] Green Arrow: La Máquina de Matar

Green Arrow: La Máquina de Matar

Continuando con las aventuras de Oliver Queen y su alter ego Flecha Verde en los Nuevos 52, ECC Ediciones nos trae un segundo tomo que recopila los números 15-21 USA de la serie original. Además, este Green Arrow: La Máquina de Matar incluye también el número 0 de la serie, en el que se relata un poco más el origen del personaje en este reinicio editorial.

Lo primero que hay que decir, y dar gracias a Dios, es que aquí somos testigos de cómo el guionista Jeff Lemire coge el relevo Ann Nocenti para dar un salto de calidad más grande que un continente. Porque, como ya os comentamos, si los números del primer tomo eran un auténtico despropósito en todos los aspectos posibles, lo que tenemos ahora entre manos es un ejemplo de cómo tiene que ser un buen cómic de superhéroes de, como se suele decir, carácter urbano.

Siguiendo con las pinceladas del nuevo Oliver Queen que empezamos a ver en los primeros números, Lemire nos brinda una evolución enorme hacia la profundidad de un personaje que, hasta este momento, era más plano que una tabla de planchar. Flecha Verde se merece mucho más, porque es capaz de mucho más, y Lemire aprovecha todo su entorno y su humanidad para moldearlo de cara a un futuro que promete muy buenos momentos.

Pasamos de tener un personaje dejado, irónico, gracioso y mujeriego, a tener eso mismo pero combinado con las motivaciones, miedos, problemas, metas y ansias que le han llevado a comportarse así. Por fin vemos a Queen meterse en problemas, sufrir de verdad y darse cuenta de que no está por encima de todas las cosas. Recordemos que Flecha Verde no tiene poderes como tal, y eso, en el fondo, no solo le hace vulnerable a los problemas psicológicos, sino también muy vulnerable a los problemas físicos.

Green Arrow Nº 18

Lemire nos narra toda la trama con ritmo constante, con un aumento progresivo de problemáticas en las que el protagonista entra y de las que no ve cómo salir, y que van dejando una huella en su interior que pasará factura en un futuro inmediato (y visto lo visto, puede que no tan inmediato). El guionista no solo pone a prueba a Oliver, sino que le golpea donde más duele, y nos muestra cómo actúa este bajo presión al darse cuenta que sí tiene muchas cosas que perder.

Pero no solo somos testigos de una gran evolución y madurez del personaje, sino que en un tratamiento genial de la narración Lemire consigue hacer esto en apenas 7 números, y además abriendo las puertas a un sin fin de nuevas oportunidades venideras. Obviamente, teniendo todo esto en cuenta, la trama es lo de menos, porque con tanta calidad por debajo, poco importa lo que haya por encima. Aún así, cabe destacar que estamos ante una clásica trama en la que el villano, un tal Komodo, llega directamente desde el pasado de nuestro protagonista (de ahí la inclusión del número 0 en este tomo) para destruirle a todos los niveles, ya sea como Oliver Queen o como Flecha Verde.

De este modo, vemos al protagonista sufrir en el plano personal, viendo cómo son atacados sus amigos y viendo cómo se queda sin una empresa que le abastece económicamente y materialmente, tanto en su vida de civil como en su vida de vigilante. Falto de material y de recursos, cansado y, por qué no decirlo, inferior mental y físicamente, Flecha Verde las pasa canutas para escapar con vida de cada enfrentamiento directo con Komodo. Estas peleas, de lo mejor que se ha visto de Flecha Verde en los últimos años, son un ejemplo de crudeza y de uso justificado de violencia muy a tener en cuenta.

Green Arrow Nº 18

En cuanto al apartado gráfico, el encargado de dibujar estos números es el italiano Andrea Sorrentino, que mediante un estilo propio nos presenta un ambiente oscuro y siniestro, acorde con el camino de sufrimiento que sigue el protagonista. Las páginas están llenas de unos trazos desdibujados a la par que detallados muy característicos y personales, tanto en los personajes como en los escenarios. Sorrentino parece sentirse cómodo con la narración de Lemire, y su composición de las viñetas encaja a la perfección con el ritmo que marca la historia, destacando principalmente en unas escenas de acción memorables tanto por su sencillez como por su espectacularidad y crudeza.

En resumen, lo que nos traen Lemire y Sorrentino es una versión más realista de Flecha Verde, pero sin perder esa personalidad «nueva» que se le ha querido imprimir en el nuevo Universo DC. El personaje gana más profundidad y más recorrido, y eso influye directamente en lo que puede dar de sí para el futuro. Bajo eso, el guionista nos brinda en este tomo una magistral historia que da pie a exprimir tanto al protagonista como al villano de nuevo cuño, convirtiendo a la obra en una lectura obligada para todo aficionado a los cómics.