[Reseña] Batman: La Muerte de la Familia

Batman: La Muerte de la Familia es un Crossover perteneciente al arco argumental de Batman y los Nuevos 52 que entrelaza un total de 23 cómics protagonizados por Batman y sus aliados. Publicada a finales de 2012 y principios de 2013, su principal motivación era el retorno a la acción de uno de sus principales villanos, el Joker.

Puesto que tiene distintas líneas narrativas y aparece en diferentes cómics, esta serie cuenta con diferentes guionistas y dibujantes de los que destacaremos a Scott Snyder y Greg Capullo, entre otros muchos.

Batman Nº 14

Por eso, y por intentar no spoilear demasiado, esta reseña se vuelve un tanto difícil, decidiendo de este modo centrarme en la historia principal (la de Batman), adentrándome de vez en cuando en algunas de las secundarias, y dividiéndola para facilitar la cosa en tres apartados: guión, dibujo y desarrollo de los personajes.

Desarrollo de los personajes: 7

En este campo la estrella que más cambio sufre en este sentido es el antagonista de toda la historia, no solamente con un cambio físico, que es una forma claramente visible de lo que está ocurriendo en el interior de la personalidad del Joker, sino  en el quizás es su último paso hacia el abismo de la locura, en el que termina cayendo irreversiblemente. Por lo demás, se muestra como lo que ya muchos de nosotros sospechábamos: el enemigo final de Batman y el que le pone más al límite en todo, como cuando una fuerza irresistible choca de lleno contra un objeto inamovible.

Los demás personajes no aparecen demasiado en la saga, o sus personalidades no reciben un avance tan importante como ocurrió en su lado más oscuro. Quizás avanza algo más con el personaje principal de Batman como otro lado de la moneda, sabiendo lo que este siente sobre el payaso más famoso de los cómics, y vemos pequeños retazos en Robin y Batgirl, pero nada excesivamente reseñable.

Dibujo: 9

Aquí resalta por encima de todo la figura de Greg Capullo, al que le asignaron de manera más que acertada el hilo central de la historia, el correspondiente a Batman. Si solo podéis permitiros la adquisición de uno de los puntos de vista, os recomiendo encarecidamente el dibujado por Greg, quien parece haber nacido única y exclusivamente para dibujar al Joker, y más concretamente este aspecto de su vida.

Los colores y los trazos encajan perfectamente en una de las historias más oscuras de la editorial DC Comics, dotando de un ambiente muy personal e intimista a todas las viñetas. A la hora de dibujar a los «buenos» puede que no resalte tanto, pero sigue manteniendo un alto nivel en todos sus aspectos. Quizás, y por ponerle un pero, alguno de los Robins se parecen demasiado, aunque esto ya venía de antes, no siendo culpa suya al 100%. Eso sí, me hubiera gustado verle dibujar a Drake o Dick Grason con algunas señas características que les diferenciaran por encima de los demás actores secundarios.

Guión: 8

Batman Nº 14

Esta puede ser sin lugar a dudas la parte que envuelve a la Muerte de la Familia con más toques de genialidad, pero a la vez con más sombras, ya que recoge durante los primeros números todo lo necesario para crear una obra maestra para, al final, terminar con un desenlace en mi opinión algo torpe.

Y el principal motivo por el que esto ocurre es principalmente porque no se le dio el tiempo que este se merecía. 23 cómics habrían estado muy bien, pero solo si se hubieran centrado en la historia del Caballero Oscuro. Perdiéndose en otros hilos argumentales y personajes que no parecen tener nada que ver en la trama, yo le hubiera dedicado al menos el doble de cómics.

Con tanto tiempo para llegar hasta el clímax de la historia, pero sobre todo con tanto tiempo para desenlazar la madeja que tan cuidadosamente han estado hilvanando número tras número, te esperas algo grande, algo grandioso, algo que marcará el universo de Batman para siempre, pero al final los guionistas le dan un tijeretazo a la historia y parece que nada nunca hubiera pasado.

Con un guión un poco más cuidado se hubiera convertido en una de mis sagas de cómics favoritas (no solo en el Universo DC), siendo al final un bonito recuerdo en la memoria y un sabor algo agridulce al fondo.