[Reseña] Joker/Lex Luthor

Joker

Pese a que pueda parecer extraño, voy a aprovechar este mismo análisis para reseñar dos tomos diferentes publicados recientemente por ECC Ediciones, Joker y Lex Luthor.

Las razones por las que he decidido reseñar estas dos publicaciones juntas son bien sencillas y de fácil explicación. Por un lado tenemos que ambas son obra del mismo equipo creativo, formado por el guionista Brian Azzarello y el dibujante Lee Bermejo, algo que se nota totalmente en el estilo narrativo y artístico, e incluso se pone de manifiesto en las portadas de ambos tomos (que podéis ver en este mismo artículo).

Por otro lado, resulta que en un principio todo estaba pensado para que una de estas obras fuese en realidad un complemento de la otra, dando así buena cuenta de la relación que realmente existen entre las dos miniseries.

Sea como fuere, Azzarello y Bermejo nos ofrecen aquí un breve pero intenso retrato de su visión (bastante acertada para mi gusto, por cierto) de los que probablemente sean los dos villanos más reconocidos, famosos y destacables de todo el Universo DC.

Comencemos por Joker, una obra que se acerca muy mucho a la versión que vimos del personaje en El Caballero Oscuro de Christopher Nolan, y que como comentan los propios creadores, decidieron plasmar desde el punto de vista de otro personaje porque es prácticamente imposible saber qué es lo que pasa por la cabeza de un tipo tan trastornado.

La historia gira en torno al Joker, obviamente, que después de ser liberado del Asilo Arkham inexplicablemente, intenta recuperar el control de los bajos fondos de Gotham que ha perdido mientras estaba recluido. Como comentamos, todo está narrado desde el punto de vista de otro personaje, un matón de poca monta que comienza yendo a recoger al Joker tras su liberación, y que se acaba convirtiendo en poco menos que su sombra.

Poco a poco vamos siendo testigos, a través de los ojos de nuestro protagonista, de cómo es el Joker, cómo piensa, cómo actúa y por qué hace lo que hace. Vemos cómo no se para ante nada y ante nadie con tal de conseguir lo que quiere, y no duda en enfrentarse directamente, siempre en persona y cara a cara, con otros poderosos mafiosos y villanos de la ciudad, como por ejemplo Enigma o Dos Caras.

Lo mejor de toda la miniserie es, sin duda, la evolución que vamos viendo en el personaje, tanto de forma directa como en la propia visión de sus actos por parte de nuestro narrador. Comenzando con un matón inteligente, valiente y arriesgado, vamos viajando a través de actos cada vez más salvajes hasta llegar a vislumbrar un estado de locura y placer siniestro junto al que nadie quiere estar. Porque Joker es así, es un tipo loco, trastornado y demente que roba, mata, descuartiza, quema y mutila por el simple placer de hacerlo. Le vemos sembrar el caos por toda la ciudad para intentar recuperar el control de los bajos fondos, pero con el tiempo somos conscientes de que no lo quiere para obtener riquezas o poder, sino porque le gusta causar miedo y terror.

Me gusta mucho cómo retrata esto el señor Azzarello, de forma indirecta y paulatina, con rigor y sin miramientos, y consiguiendo generar ese pensamiento que es básico en cualquier historia del Joker: «Este tipo está como una puñetera cabra«. Los dibujos pseudo-realistas de Bermejo ayudan a esto, y van aún más allá. Su realismo, su detalle y su perfecto manejo de la narración gráfica redondean una obra atípica que casi tacharía de obligada lectura por su enorme calidad en todos los aspectos.

Lex Luthor

Pasando ahora a Lex Luthor, la cosa cambia bastante pese a estar centrada en otro gran villano. La historia sí que se cuenta ahora en primera persona, y lo que nos presentan Azzarello y Bermejo es un punto de vista del personaje en el que no existe maldad intrínseca, sino que le pierden los medios que emplea para alcanzar sus objetivos.

Desde el principio vemos a un Luthor implacable que no duda en extorsionar, amenazar o incluso matar (aunque, a diferencia del Joker, nunca directamente) si eso es lo que hay que hacer para llegar a una de sus metas. Sus motivaciones parecen aceptables, incluso correctas, y en muchos momentos podemos llegar a pensar que realmente busca el bien común de la raza humana. Sin embargo, los métodos que utiliza son moralmente inaceptables, incluso despreciables, y lo sufren tanto las personas que le rodean (como por ejemplo esa secretaria enamorada y despechada por igual) y como las que están a un mundo de distancia.

Pero a diferencia de Joker, donde no vemos a Batman más que al final para poner un punto y final a la historia, aquí todo gira en torno a la figura de Superman. Luthor no confía en el salvador de Metrópolis, lo ve como un alienígena peligroso, un ser que igual que ahora ayuda mañana puede decidir que quiere usar su poder para doblegar a la raza humana. Y Luthor quiere evitar eso, a veces dando la sensación de buscar el bien común, y otras insinuando que lo que quiere es quitarse el único obstáculo que queda en su camino para poder estar en lo más alto.

Al final, con esto en mente, descubrimos que lo que realmente está haciendo Lex Luthor es urdir un plan para desprestigiar a Superman, buscando ganar adeptos para su causa y así derrotarlo socialmente, ya que físicamente es imposible. Y, nuevamente, si es necesario hacer sacrificios para conseguirlo, aunque sean a su costa, no durará en hacerlos.

Tanto en guión como en dibujos, esta miniserie es totalmente hermana de Joker, por lo que nos encontramos con un mismo estilo y una misma representación.  Del mismo modo, estamos ante una miniserie que también es de obligada lectura, tanto por su calidad narrativa y visual, como por su contenido y por ofrecer un punto de vista que quizás no abunde mucho en los cómics del Hombre del Mañana.