[Reseña] Arrow 2×21 – City of Blood

Deathstroke en Arrow

Afrontamos la recta final de la segunda temporada de Arrow con un nuevo episodio que nos acerca al clímax prometido. Si ya la clausura de la primera etapa nos pareció muy ambiciosa y épica (el duelo final de Olliver contra Malcolm Merlyn mientras los Glades sucumben a un terremoto), el desenlace al que nos acercamos inexorablemente promete dejar en ridículo aquello que ya nos pareció grandioso al finalizar la temporada pasada.

Sentimos las repercusiones de la muerte de Moira, y con ellas se nos plantea un nuevo escenario (aunque breve) no muy explotado: la ausencia de Olliver. Casi medio capítulo se pierde nuestro protagonista, y la serie parece no resentirse de ello. Luce como siempre en esa primera mitad sin Olliver: fresca, dinámica, huele a cómic a cada escena. Y eso solo es posible gracias al enorme pilar que conforma el abanico de personajes secundarios. Ellos sostienen el peso del show. Y lo hacen endiabladamente bien. Si ya en capítulos anteriores fuimos testigos de otros flashbacks ajenos a Olliver (me gustó especialmente el que se nos muestra a Diggle en Afganistán), en el episodio que nos ocupa invertimos la fórmula: Olliver tan solo se nos muestra en flashback (como decimos, al menos de inicio).

Y dicho flashback, como ya es habitual en la serie, sirve de contrapunto para la trama que se narra en paralelo. Refuerza el sentido del mensaje que nos transmite, nos deja siempre una moraleja. En este caso, que el heroísmo se basa en el sacrificio de uno mismo por el bien de los demás.

Y así lo entiende Olliver, quien pretende entregarse a Slade y finiquitar de una vez la guerra que asola Starling City. Se nos brinda a un Arrow desmotivado, moralmente hundido. Vencido. Y el mensaje se refuerza a través de Diggle y Felicity: él y solo él (entiéndase, Olliver) puede detener a Slade. Se aborda la mitología del héroe clásico como algo casi profetizado, destinado. Un héroe derrotado es lo único que se interpone entre los inocentes y el mal. El Héroe debe resurgir, alzarse y luchar aunque no crea en sí mismo, pues otros sí creen en él.

Arrow 2x07

Y curiosamente, quien acaba por encender la chispa de la motivación en Olliver es Laurel. La señorita Lance es un personaje curioso, una víctima involuntaria de las masas que semana a semana siguen la serie y comentan sus impresiones en un foro u otro. Porque hay que hacer una distinción: la Laurel de la primera temporada no es la misma que la Laurel que ahora se nos muestra. Se ha remodelado su papel, pues ha pasado de interés romántico del protagonista (en la primera temporada era muy evidente) a secundaria usada con sabiduría. Y todo ello debido a la irrupción de Felicity. Y eso que, en los cómics, Laurel es realmente el amor de Olliver. Pero así funciona la televisión. El público manda. La química entre Stephen Amell (Olliver Queen) y Emily Bett Rickards (Felicity Smoak) se ha cobrado su primera víctima. Era inevitable. Sin embargo, los guionistas de la serie han sabido redirigir el papel de Laurel Lance con una maestría envidiable. Era arduo lidiar con ella, pues había que redefinir su rol. Matarla era la opción más práctica, y también la más fácil. En vez de ello, han conseguido labrarle un camino: alcohol, drogas, redención, su relación con Sara, y ahora, una integrante más del llamado grupo Arrow. O al menos, eso nos muestra los indicios.

Por otra parte, una vez ya recuperado a nuestro Olliver de siempre, sienta genial verle actuar sin ataduras. La conversación que mantiene con Sebastian Blood en el restaurante es una delicia. Que le revele su verdadera identidad ya demuestra que Olliver planea matarlo, antes o después. Y recuerda a Tommy y la promesa que le hizo, pero esta vez han ido demasiado lejos. Y prueba de ello es que Olliver, junto a Diggle, planeen hundir el suelo sobre las cabezas del ejército de Slade (bonito detalle esas máscaras bicolor).

Oliver Queen en Arrow

Y no puedo evitar acordarme de El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace, pues mucho en este capítulo evoca al desenlace de la trilogía de Nolan. Sin ir más lejos, el plan que citábamos arriba de atrapar a los reclusos haciendo volar el suelo sobre ellos. Igualito que Bane con los policías de Gotham. Y ese final, con los presos andando por las calles de Starling City, realza aún más la comparación con la cinta de Bale y compañía en ese choque que mantienen las fuerzas del orden contra los convictos frente al ayuntamiento.

Un final a la altura, que nos deja con ganas de más. Y sabemos que irá a más, pues Slade no ha hecho acto de presencia. Y cuando lo hace, algo gordo ocurre. Por el momento parece que tendremos que conformarnos con que Diggle se enfrente a Isabel Rochev (interpretada por Summer Glau). Y es que parece que Summer Glau aún guarda algunos movimientos de artes marciales de su etapa en Firefly. Solo espero que Diggle la mate -otra vez-. Esa Isabel Rochev es una auténtica zorra.