[Reseña] Gotham 1×01

Gotham

Al cada vez mayor elenco de series basadas en cómics superheroicos se suma ahora Gotham, la nueva apuesta de la cadena Fox para la competitiva parrilla televisiva. Bruno Heller, guionista encargado de Roma o El Mentalista, nos brinda una nueva reinterpretación de la célebre ciudad de Batman, pero con un giro interesante: no es Bruce Wayne el protagonista, ni tan siquiera aparece el Hombre Murciélago en episodio alguno.

¡Herejía!, dirán algunos. ¿Una serie centrada en Gotham donde no aparece Batman? ¿Es eso posible? De hechos imposibles viven los osados, y Bruno Heller se dispone a demostrarlo con su Gotham. Porque hay trampa, claro. Siempre la hay. Y la trampa no es otra que el marco cronológico. Sí, en el capítulo piloto sale Bruce Wayne… solo que aquí es un niño. Y cierto es que pocos murciélagos desfilarán por nuestra pantalla en Gotham, pero quizá ese es el primer acierto de la serie: no hacer su propia Arrow.

Porque la miga de Gotham no está en sus cameos -que los tiene-. No está tampoco en el morboso origen de tan dementes villanos como el Joker, el Pingüino o Hiedra Venenosa. No, esa no es su quinta esencia, tan solo son capas que enriquecen el producto. El verdadera alma de Gotham es que se trata de una serie policiaca bien ejecutada. Esto no es Batman Begins. Más bien se trata de Seven.

A la orden del día están la corrupción, la mafia, los asesinatos por encargo, la extorsión y los soplones. Y en el centro de ésta vorágine encontramos al segundo acierto de la serie: Jim Gordon.

Hacer un serial televisivo sobre Gotham y focalizar la lente en Jim Gordon es una decisión cuanto menos arriesgada, porque muchos espectadores desinformados se postrarán frente al televisor esperando ver a un segundo Christian Bale disfrazado de Halloween conducir un cochazo que saca fuego por el culo. Y no. Gotham, la ciudad en sí misma, ofrece un telón de fondo de una riqueza casi infinita. Tirar de dicha riqueza es algo natural, casi hasta lo exige el público, pero de necios seria sacar al mercado una serie con tan endebles fundamentos. Es aquí donde el personaje de Jim Gordon, magistralmente caracterizado por Benjamin McKenzie, da un golpe sobre la mesa y consigue comerse la pantalla con cada aparición.

Sí, la historia es ya archiconocida por todos: el policía novato e idealista se ve inmerso en los pantanosos fangos de la ciudad decadente. Allí donde todos han sucumbido, allí donde los demás policías son un atajo de corruptos, el madero novato saca a relucir su espíritu forjado en hierro y se impone -o no- al caduco ambiente que infesta las calles.

Una máxima de las historias superheroicas es que el héroe es tan grande como lo sea su enemigo. Y para Jim Gordon, su enemigo es casi inabarcable. Porque no tiene rostro ni apellidos. No tiene sombra ni voz. Me refiero, claro está, a la ciudad de Gotham. Ella es la auténtica antagonista. Desde Fox tuvieron siempre muy claro este enfoque, y centraron todos sus esfuerzos en ofrecer una Gotham asfixiante, gris y podrida. Un personaje más, siempre presente y al acecho. Un villano que transforma el orden en caos, el blanco en negro.

Arriba mencioné Seven como referente, y de hecho es más que posible que dicha cinta fuera el patrón a seguir por los chicos de la Fox. Las similitudes son evidentes: ciudad corrupta, gris y lluviosa. La pareja protagonista cumple un rol casi calcado al que ya interpretaran Brad Pitt y Morgan Freeman. Aunque con una leve diferencia: donde el Detective Mills muestra impaciencia y temeridad, Jim Gordon aporta una honestidad que no veía desde el Mal Reynolds de Firefly. Donde el Detective Somerset brinda calma, Bullock destila corrupción malsana.

Es más, el patrón estructural del piloto (¡OJO SPOILERS!) parece un calco de Seven; se comete el asesinato incitador (muerte de los Wayne / crimen de la Gula), se asigna a la pareja detective al caso, ambos odian trabajar juntos, reúnen las pesquisas y éstas terminan llevándolos a un piso de mala muerte que concluye con una persecución. En Seven, el detective Mills es agredido por el asesino, destino que comparte el personaje de Gordon. Y en ambos casos, la persecución acaba siendo completamente estéril. Demonios, si hasta el final es similar: Mills le mete una bala en la cabeza al asesino, y Gordon simula hacer lo mismo con Cobblepot.

Esta falta de personalidad lastra la serie en sus inicios, y no se desvincula de ella hasta que no tira de la mitología que rodea al murciélago. Cierto es también que este recurso acaba por ser sobreexplotado -Selina Kyle no hace más que deambular por la ciudad sin un propósito, y la pequeña Ivy poco aporta escondida tras una maceta-, pero cuando se emplea con solvencia los resultados son más que gratificantes. Es el caso del personaje de Oswald Cobbelpot, alias el Pingüino. Genialmente interpretado por Robin Lord Taylor (tiene gracia que se llame “Robin”), la trama de Cobbelpot converge de manera brillante con la de Jim Gordon, en una secuencia que te obliga a contener el aliento. Sí, sabéis a cual me refiero: la del puerto. Donde la honestidad de Gordon es puesta a prueba hasta sus últimas consecuencias.

El apabullante aspecto técnico de Gotham es su último acierto. Decorados impecables, constantes cambios de ubicación (exterior e interior), escenas con lluvia… todo languidece, en cambio, con esa extraña iluminación radiactiva. Las luces brillan con un tono molesto, a veces rozando lo absurdo. Nieblas fluorescentes, claroscuros extraños. Una estética curiosa que a menudo parece no pegar con la trama que se nos narra.

Por suerte, Gotham funciona a varios niveles. Tanto puede disfrutar de ella un no iniciado en el bagaje de Batman como un habitual de los cómics. Sin embargo, es justo afirmar -y no podía ser de otra manera- que aquellos que se hayan empapado de historias de Batman reconocerán los huevos de pascua que se ocultan aquí y allá.

Desde la breve pero fantástica aparición de Edward Nigma, hasta el detalle del humorista que cuenta un chiste en el escenario (¿alguien más se dio cuenta?), los pequeños cameos enriquecen una serie que sin ser especialmente ambiciosa, sí goza de un potencial aún por revelar.

Esperemos que las prisas no conduzcan a la sobreexplotación del trasfondo del Hombre Murciélago, pues no deben perder de vista la semilla, y esa semilla es la lucha de Jim Gordon contra Gotham. Los valores contra la corrupción.