[Reseña] Batman: El Caballero Oscuro – Barro

Batman: El Caballero Oscuro - Barro

Batman: El Caballero Oscuro – Barro es en realidad la continuación de otro tomo, Batman: El Caballero Oscuro – Loco, ya que recopila The Dark Knight Nº 22-25 USA, justo donde lo dejó el tomo anterior. De esta forma, ECC Ediciones ha ido recopilando los números publicados dentro de esta cabecera desde su lanzamiento en el nacimiento de los Nuevos 52.

El guionista vuelve a ser Gregg Hurwitz, que como ya hizo con Loco, recupera a un villano clásico de la galería del Cruzado de la Capa para darle un nuevo origen en esta nueva etapa del Universo DC. Como se puede deducir por el título, se trata de Clayface, que recupera la identidad original de Basil Karlo, pero con un origen ligeramente distinto a aquel que lo vio nacer hace ya décadas.

La idea aquí es, de nuevo, borrar toda noción pre-existente de este personaje, pero Hurwitz es un mago del guión, y consigue crear algo nuevo sin olvidar lo viejo, facilitando el nacimiento y el origen de este villano, pero haciendo guiños constantes a las diversas encarnaciones del personaje que han existido en la historia de la editorial. Y esto es sumamente curioso, porque pocas veces hemos visto o veremos algo similar, cuando lo más general es optar por un giro completamente diferente o por un plagio modernizado del origen original. Hurwitz juega perfectamente con el equilibrio de una cosa y la otra, y poco más que los fans de toda la vida captarán la esencia clásica casi a modo de Huevos de Pascua.

Además de esto, el guionista es capaz de introducir a Batman y a James Gordon, dos jugadores siempre imprescindibles en cualquier historia narrada en Gotham que se precie, de forma totalmente natural y necesaria para la narrativa, sin que por ello el lector se olvide de que el auténtico protagonista de todo es Karlo. Esto se consigue, en parte, con la presentación de un Clayface atormentado cuya transformación psicológica se va produciendo de forma paulatina hasta llegar a un punto en el que se convierte voluntariamente en un enemigo temible. Y es que en todo origen de villano siempre vemos a un Batman secundario que acaba desencadenando el paso definitivo hacia la villanía, y si bien en este caso también hay algo de eso, Hurwitz consigue un mayor nivel de participación del Muerciélago.

El conjunto narrativo se cerraría con una ambientación a caballo entre el género negro (o noir) y un aire a película clásica de terror, algo que retrata de forma magistral el dibujante Alex Maleev, encargado de dotar a Clayface de un tinte aún más melancólico, amenazante y fracasado que nunca, si cabe. Cabe decir que quizás Batman no sea su punto fuerte, pero el protagonismo recae sobre otro personaje, al que Maleev dibuja increíblemente bien, fruto de la calidad que atesora.

Sin lugar a dudas, esta obra es digna de una miniserie propia que goce de un gran reconocimiento, pero quizás haya pasado más desapercibida al ser un mero arco argumental de una serie regular secundaria. Gracias a ECC Ediciones, lo tenemos bien recogido en un tomo único que, desde aquí, os recomendamos encarecidamente.