[Reseña] Superman: El Último Hijo de la Tierra

Superman: El Último Hijo de la Tierra

Con el tomo Superman: El Último Hijo de la Tierra, ECC Ediciones nos presenta dos Otros Mundos la mar de interesantes, Superman: Last Son of Earth y su continuación Superman: Last Stad on Krypton, obra del guionista Steve Gerber y del dibujante Doug Wheatley.

La premisa es a la vez sencilla y, como decimos, interesante, ya que lógicamente fuera de toda continuidad nos presentan una realidad alternativa en la que Superman no es un kryptoniano que ha acabado en la Tierra, sino un terrícola que ha acabado en Krypton.

Aquí, todo se desarrolla al revés, y la historia parte de un Papá Kent que es científico y que, tras descubrir que un meteorito va a destruir la Tierra, decide salvar a su hijo mandándolo en una nave al espacio. Esa nave, por casualidad, acaba estrellándose en Krypton y siendo encontrada por Jor-El, que decide adoptar como suyo al joven Clark Kent. Obviamente, aunque el origen sea el mismo pero dado la vuelta, esto supone un desarrollo completamente diferente de los acontecimientos.

Mientras Kent es criado por sus padres adoptivos, el guionista hace un análisis de la sociedad kryptoniana, que ha perdido completamente el norte en aras del conocimiento y el avance tecnológico, y que se basa en esa premisa ya  mostrada en algunos cómics de DC donde se trata de una sociedad que se olvida del individuo y que carece de sentimientos. De hecho, vemos en los padres de Kent unos opositores que creen que las cosas se pueden hacer de otra forma, y ven la llegada de Clark Kent como un posible catalizador.

Kent crece y aprende, y acaba viajando a la Tierra para ver que todo está destruido. Allí, usará sus conocimientos adquiridos para ayudar a una reconstrucción, preguntándose en el camino si realmente quiere hacer que la Tierra sea como Krypton. Y este es quizás uno de los puntos flacos, ya que Gerber desaprovecha la oportunidad de centrarse únicamente en en Krypton para dar paso de nuevo a la Tierra, por muy diferente que esta sea.

Lo genial de todo es que al guionista se le nota documentado, versado y con ganas, ya que el cómic está repleto de guiños, referencias y Huevos de Pascua hacia todo tipo de material de diferentes medios, ya sean películas, libros u otros cómics. Lógicamente, también nos presenta a las versiones alternativas de muchos de los personajes que componen el universo de Superman, algo destacable por el lado de la nostalgia y la curiosidad de ver cómo encajan en esta realidad alternativa, pero cuestionable por la falta de originalidad y novedad.

En cuanto al trabajo de Doug Wheatley en los dibujos, basta decir que se adapta perfectamente al tipo de obra que tenemos entre manos. Wheatley presenta un tipo de dibujo que camina por la senda del pseudo-realismo, con mucho detalle y con tintes muy clásicos que recuerdan sobremanera a las obras de ciencia ficción de hace 30 años. No es de lo mejor que se ha visto dentro de este estilo, pero sí llega a un nivel lo suficientemente alto como para sumar otro punto a favor para la obra en general.

Con todo, Gerber nos ofrece una historia alternativa cuyo resultado puede ser del agrado del lector o no, pero que no se puede negar que es interesante. Su propuesta se basa en coger todo lo que ya existe para, literalmente, volverlo del revés, y además lo hace con un guión muy bien llevado y un punto de vista muy inteligente, por mucho que al final la base esté formada por retales prestados de otras obras. Al final, es un Otros Mundos, y la gracia está en que sea diferente, pero que mantenga su esencia.