[Reseña] Superman: Legado

Superman: Legado

Parece ser que a todo guionista de calidad que se tercie le llega un momento en la vida en el que quiere contar el origen de Superman a su manera. Eso es lo que debió ocurrir con Mark Waid cuando decidió encargarse de contar, una vez más, el origen del Hombre de Acero en la serie de 12 números Superman: Birthright, recogido por ECC Ediciones en este Superman: Legado.

Obviamente, esta obra no vería la luz si el guionista no pudiese aportar algo nuevo, una visión diferente o una vuelta de tuerca a una historia que ya ha sido relatada una y mil veces en todos los medios habidos y por haber. Y lo cierto es que esto es complicado, porque narrar de nuevo un origen tan arraigado a la cultura popular corre el riesgo de parecerse tanto al original que resulte repetitivo, o de alejarse tanto que sea rechazado.

Waid consigue encontrar el término medio, y lo hace creando una amalgama de detalles extraídos de la basta historia del personaje, un poco de aquí y allá, sin dejar de lado las incursiones cinematográficas. A esto le añade también algún detalle de nuevo cuño, creaciones propias, y le da forma a todo para que el aspecto final sea un Superman del siglo XXI.

Los comienzos del tomo son, en esencia, muy parecidos a lo que ya conocemos. Krypton está al borde del colapso y los padres de Kal-El deciden enviarle al espacio en una nave para salvar su vida. Sin embargo, a partir de ese punto vamos viendo como, basándose siempre en el material original, Mark Waid va introduciendo pequeños cambios y diferentes matices en la historia que dan forma a su versión del personaje.

Kal-El es criado como Clark Kent por la familia que encontró su nave en la Tierra, y pese a ser cada vez más consciente de su origen diferente con el paso de los años, Clark ha ido adquiriendo unos valores que le han llevado a comportarse como una buena persona. Pero él sabe que es diferente, y más cuando comienza a ser consciente de su auténtico poder, y surgen en él la necesidad de saber sobre su pasado y el miedo al rechazo por parte de los demás.

Debido a esto, Clark busca reubicar su vida, y se hace periodista freelance, viajando por el mundo cubriendo noticias, pero a la vez buscando formas de usar sus cada vez más y mejores habilidades. Eso sí, siempre desde el anonimato, pero generando noticias de avistamientos, hombres misteriosos y héroes encubiertos que llevan al mundo a asistir al nacimiento del primer superhéroe de la Tierra.

Como era de esperar, llega el punto en el que el héroe sale a la luz, convirtiéndose en Superman, y de paso en el salvador que todos los habitantes de Metrópolis buscan. Lógicamente, con el nacimiento de un héroe nace también un villano, que este caso no es otro que Lex Luthor. En esta versión, Waid viene tratando a Luthor desde el comienzo con una relación magistral de amistad con Clark (muy al estilo Smallville). Ambos personajes son retratados como solitarios y ligeramente marginados, algo que moldeará sus personalidades para lo que que se convertirán en el futuro. Es en ese futuro, cuando Clark ya es Superman, donde Luthor se convierte en un inteligente millonario de Metrópolis que odia a Superman por no ser humano, hecho que utiliza para poner a los ciudadanos en su contra mediante el miedo a lo desconocido. Nada nuevo bajo el sol.

Por otro lado, el Clark que nos presenta Mark Waid es la versión clásica del tipo tímido, torpe y bonachón que hace malabares para ocultar su identidad secreta, llegando incluso a dar pena. El guionista quiere centrarse mucho en esa identidad, y relacionarla directamente con su alter ego para conseguir un Superman más humano, que lo que busca en realidad es integrarse lo mejor posible sin olvidar de dónde viene, ayudando en todo lo que pueda por el camino. Lo que no se puede negar es que estamos ante una versión del personaje más moderna y adaptada a los tiempos que corren, pero tampoco sin buscar el cambio drástico sufrido, por ejemplo, en los Nuevos 52.

El tomo termina con Clark descubriendo su verdadero origen e identidad, lo que por fin le hace encontrar su lugar en el universo como Kal-El. Pero al mismo tiempo, su identidad secreta hace lo propio en el Daily Planet, formando equipo con Lois Lane en una relación laboral que no dista mucho de lo que ya conocemos, irreverente y admiradora de Superman, aunque incluso algo más echada para adelante. Todo esto conforma un final que es a la vez un comienzo, porque aunque el viaje por el que ha pasado Clark para encontrarse a sí mismo ha llegado a su meta, se abre ante él todo un mundo de posibilidades tanto en el papel de superhéroe como en el de periodista.

Los dibujos corren a cargo de Leinil Francis Yu, y hay que decir que son muy irregulares. Lo mismo nos encontramos con portadas y secuencias espectaculares, como con viñetas nacidas de la más pura desgana. Yu falla en las expresiones faciales, en los momentos emotivos y en la representación de las relaciones, algo esencial en una obra que pretende basarse en la humanidad. Y esto tampoco se compensa con los momentos de acción, porque si bien hay casos donde el dibujante sí que da la talla, hay otros (como la batalla final), en los que se echa de menos a algún que otro creativo de más calibre.

Y esto último es lo que separa a esta obra de un cómic decente y uno magistral. Waid hace un trabajo excelente recopilando los mejores aspectos de Superman, y completándolo con otros detalles que encajan con lo que sería un Superman creado hoy en día. Sin embargo, su acompañante en los dibujos no está a la altura, y esto desmerece mucho a una obra que requería espectacularidad, detalle y mucho mimo. Aún , se trata de una obra que ningún fan de Superman debería pasar por alto, porque aporta un nuevo punto de vista a una de las historias más míticas del mundo del cómic.