[Reseña] JLA: Élites Nº 6

JLA: Élites Nº 6

Siguiendo la tendencia de las publicaciones originales, ECC Ediciones nos trae con JLA: Élites Nº 6 el origen de la Liga de la Justicia Élites, que da nombre a esta colección formada por siete tomos.

El tomo nos pone en situación con el que para muchos medios y críticos fue el mejor cómic de 2001, Action Comics Nº 775, titulado Qué Hay de Divertido en la Verdad, la Justicia y el Modo de Vida Americano, escrito por un Joe Kelly que tenía como única intención criticar la moda del superhéroe oscuro y de dudosa moralidad que reinó durante la década de los 90. Y, desde luego, nada mejor que usar a Superman para tal efecto, un personaje que, pese a las modas, se ha mantenido como el eterno boy scout fiel a sus ideales y su moral. En esta historia, el Hombre de Acero debe hacer frente a un nuevo grupo de superhéroes que se autodenomina La Élite, liderados por Manchester Black, un equipo que pretende acabar con el mal en el mundo, pero sin importar lo que haya que hacer para conseguirlo. Un clásico «el fin justifica los medios» al que debe hacer frente el kryptoniano teniendo, incluso, a la opinión pública en su contra.

Una vez termina este número, que nos deja en el aire ese halo de hasta dónde debe llegar un superhéroe para erradicar el mal de la Tierra, nos adentramos en el número especial JLA Nº 100, un cómic realmente extraño que narra una historia auto-conclusiva que, a su vez, nos introduce de lleno en el nacimiento de la JLE. Habiendo pasado muchas cosas por medio con los miembros de La Élite, cosas que no se narran directamente pero a las que sí se hace la suficiente referencia como para que nos enteremos, el equipo regresa con una nueva líder, que no es otra que Vera, la hermana de Manchester Black.

No contaré de qué va la historia para no destriparla, pero basta con decir que al final Vera deja caer la creación de un grupo clandestino de operaciones especiales, una especie de Liga de la Justicia oculta que se encargaría de hacer las cosas que la Liga de la Justicia original no puede hacer por principios morales. La Liga, sobre todo Superman, no aprueba de buena gana la iniciativa, la cual sí seduce a Mayor Desastre, Cuervo Manitú y Flash (aunque este último decide compartir su tiempo entre los dos equipos).

Dicho esto, el tomo se mete de lleno en los cuatro primeros números de la serie limitada JL Elite, una serie protagonizada por el equipo clandestino anteriormente nombrado (formado por Vera o Hermana Superior, Mayor Desastre, Flash, Flecha Verde, Cuervo Manitú, Coldcast, Menagerie, Kasumi y Naif al-Sheikh), y que gira en torno a la moralidad, la redención y la lucha por no sobrepasar la línea que separa la justicia de la imposición. El grupo debe demostrar continuamente que son capaces de hacer el trabajo sin matar a nadie, y debe hacerlo ante la Liga de la Justicia, ante su benefactor, ante sus compañeros y ante sí mismos. A la vez, como digo, la mayoría de los miembros del equipo deben intentar superar sus luchas personales, tales como el legado de Vera, el pasado de villano de Mayor Desastre, los asesinatos de Kasumi o las dudas de Flash.

Esto lleva a que cada paso dado por el equipo en general, o por algún miembro en particular, sea puesto en duda por todo el mundo, aunque la visión que obtiene el lector es la de que realmente buscan hacer el bien sin causar bajas. De hecho, la primera gran trama de esta serie se basa en una misión de infiltración en un grupo liderado por los Hermanos Sangre, que reclutan a una serie de asesinos para derrocar por las malas al gobierno de un país dirigido por un dictador muy dado al asesinato, el exterminio, la aniquilación, el sometimiento y todo tipo de prácticas inhumanas. Sería algo así como un planteamiento moral dentro de otro planteamiento moral, donde un equipo clandestino que pretende ser «legal», intenta acabar con otro equipo clandestino donde no importan los medios para alcanzar el fin.

El problema es que, terminada la misión y detenidos los Hermanos Sangre, el dictador es asesinado por alguien misterioso, alguien que solo puede ser un miembro del equipo, y es esto lo que genera ya los primeros problemas nada más empezar. Como os podéis imaginar, la polémica está servida, con personajes a favor de haber matado al dictador, personajes que no lo ven mal pero que querrían haberlo evitado, y personajes que están totalmente en contra. Pero, principalmente, el problema es que esto va en contra del planteamiento inicial del grupo.

Conocida la trama y la línea general de todo esto, podemos hablar de lo curioso que resulta que Kelly, tras criticar la figura del superhéroe oscuro en el cómic del comienzo del tomo, se haga cargo de una serie protagonizada precisamente por ese tipo de personajes. Si bien los personajes tienen carisma (unos más que otros, excepto Cuervo Manitú, que sigue sin caerme en gracia), la historia tiene potencial y la lectura es entretenida, es inevitable tener sabor a refrito, sobre todo cuando la lectura se hace de forma retrospectiva, como es el caso. El Escuadrón Suicida de DC Comics, los Thunderbolts o los X-Force de Marvel, The Authority, los anti-héroes… los últimos años están plagados de este tipo de héroes duros, oscuros y de dudosa moralidad que hacen que leer ahora JL Elite nos pille poco de sorpresa.

Y Kelly no es que ayude demasiado, porque aunque se defiende, tampoco es capaz de manejar demasiado bien todo este embrollo, principalmente cuando se trata de mezclar a los buenos de la JLA con los supuestamente no tan buenos de la JLE. Veremos como se desarrolla la cosa en los ocho números restantes, porque los comienzos siempre son duros, pero no tiene pinta de que la cosa vaya a convertirse en gloria bendita, por desgracia.

Del que sí que hay poco que decir, pero por bien, es de Doug Mahnke, un tipo que está a la altura de lo que un cómic como este requiere. Oscuridad, acción y detalle, todo sin altibajos y sin peros. Vale, no es el mejor dibujo que hayáis visto en vuestra vida, pero no fácil estar a la altura de un cómic como este, y Mahnke lo consigue con soltura.

En definitiva, y echando la vista atrás, este cómic nos muestra una evolución de la JLA que, sinceramente, no he visto venir, pero que me ha cundido. Personalmente, no sé si Kelly lo había planeado de este modo o ha ido surgiendo sobre la marcha, pero se presenta como una forma bastante interesante de volver a reorganizar a la Liga de la Justicia, separando caminos para esos nuevos miembros que se unieron tiempo atrás, estableciendo un nuevo punto de inflexión y poniendo fin a una etapa. Veremos cómo termina la serie limitada en el próximo tomo, pero muy mal tendrían que salir las cosas para no conseguir una valoración general aceptable.