[Reseña] Batman: Ciudad del Crimen

Batman: Ciudad del Crimen

Hace tiempo, cuando ECC Ediciones empezó a recuperar material antiguo de Batman, mi mentalidad me llevó a pensar que, si lo recuperaban, era por algo. Es decir, que los tomos o recopilaciones que llegarían a las tiendas estarían llenos de material digno de ser leído. Sin embargo, mi gozo en un pozo. Entre las publicaciones de la editorial, que de forma totalmente alabable está publicando todo lo que puede, podemos encontrar material al gusto de todos, y también no tan al gusto.

Es por ello de mi reticencia a la hora de abordar tomos como el que nos ocupa, Batman: Ciudad del Crimen, en el que se recopila Detective Comics Nº 800 a 808 y 811 a 814 USA. Sin embargo, para mi regocijo comiquero, el tomo ha resultado ser una muy agradable sorpresa, algo que quizás era de esperar cuando a los guiones se encuentra, nada más y nada menos, que el premiado David Lapham.

En este arco argumental la ciudad de Gotham cobra de nuevo un protagonismo que siempre está presente en la dilatada historia del Cruzado de la Capa. Todos sabemos que es una ciudad llena de crimen, horror, mafia, corrupción, suciedad, desesperación y todos los malos adjetivos que se nos puedan ocurrir. Sin embargo, en Ciudad del Crimen, Lapham va incluso más allá para dotar a la ciudad de un aura de condenación insalvable que se convierte en el principal enemigo del justiciero por encima de cualquier villano.

El guionista da comienzo a la historia con una serie de acontecimientos intrascendentes y uno principal. Este hecho principal es un suicidio que apunta a asesinato, y que llevará a Batman a comenzar una investigación movido por un sentimiento de culpa provocado por no haber ayudado a la víctima. Ahora bien, suceso tras suceso, página tras página, los acontecimientos intrascendentes comienzan a hilarse de una forma que cada vez son más importantes, cada vez están más relacionados, y cada vez dejan más en segundo plano al que supuestamente era el acontecimiento principal. De una forma magistral, Lapham va desarrollando una historia que comienza con un incendio o un aparente suicidio, y va creciendo hasta relacionarse con una red de tráfico de bebés que salpica a las altas esferas de Gotham.

Poco a poco, Batman va arañando la superficie y vamos viendo como no todo es lo que parece, y que hay muchas más implicaciones de las que parecía. Todo lo visto en la primera mitad del cómic no es más que la mera punta del iceberg, y es necesario que nuestro héroe se infiltre en el barrio más marginal de la ciudad para intentar llegar al fondo de la cuestión. La corrupción policial deja huella, llegando incluso al Alcalde, y la alta sociedad se relame ante los beneficios que les puede reportar la recuperación de la zona portuaria. Sin embargo, Batman descubre que, desde los cimientos del ciudadano de a pie, aquel simple asesinato, aquella simple trama de tráfico de bebés, le ha llevado ante un nuevo villano capaz de crear un ejército de soldados de barro. Un villano ante el que el Murciélago gana la batalla, pero no la guerra.

Pero si la trama está bien construida, bien hilada y bien maquinada, los dibujos de Ramón F. Bachs no desmerecen en absoluto. El español ha conseguido crear una atmósfera oscura y decadente acorde con la imagen de Gotham que se pretende dar, con mucho detalle pero de una forma un tanto desdibujada. Su estilo y su representación son parte integral de la obra, y sin él seguramente no habría sido lo mismo.

En definitiva, Batman: Ciudad del Crimen ha sido una muy grata sorpresa que ha dejado tan buen sabor de boca que uno desearía que todas las historias de Batman fuesen así. Es cierto que Lapham es un guionista de garantía, y que el ambicioso arco viene abalado por buenas críticas, pero uno nunca es consciente de la auténtica calidad de una obra hasta que la ha saboreado por él mismo. Totalmente recomendable.