[Reseña] Lobo: El Último Czarniano

Lobo: El Último Czarniano

Quizás por ansia de descubrir qué es lo que tanto llama la atención de este personaje que no me acaba de convencer, leo una y otra vez material suyo, pero las cosas no cambian.

Un paso lógico era echar un ojo al tomo de ECC Ediciones Lobo: El Último Czarniano, que incluye la primera andadura en solitario de Lobo después de aparecer regularmente en las series L.E.G.I.O.N. y R.E.B.E.L.S. El Último Czarniano sería la primera miniserie protagonizada única y exclusivamente por Lobo, de la que se encargarían Alan Grant y Keith Giffen.

En estas páginas se eleva a la máxima potencia el perfil psicópata, violento, machista, degenerado, despreocupado, suicida, asesino y sin escrúpulos de un tipo que, además, es prácticamente inmortal. Con estos ingredientes, lo raro es no hacer una historia que sea una mezcla de comentarios y actitudes irreverentes, aderezada con una brutalidad y violencia desmedidas que llenan todo de vísceras, miembros y sangre por doquier.

Aquí todo es gratuito, y la única forma de no caer en el mal gusto es hacer lo que han hecho Grant y Giffen, que es envolverlo todo en un halo de humor que, al igual que el nivel de violencia, roza lo absurdo en el 99% de las ocasiones.

Para ambientar aún más, el aspecto de Lobo recuerda al de un motero fan del heavy metal. De hecho, el personaje y su moto espacial son inseparables, y se hacen continuas referencias al rock y sus diversas variantes. Una de esas referencias proviene de su pasado, y es precisamente la forma de contarnos su origen uno de los puntos más originales de la miniserie.

Curiosamente, esta actitud choca con una de las características esenciales para entender a este personaje. Lobo tiene un fuerte sentido del honor, y nunca, jamás, rompe una promesa o incumple un compromiso. Esto será, entre otras cosas, uno de los elementos principales de esta y posteriores historias.

Hablando pues de la historia en sí, esta gira en torno a una misión de escolta en la que Lobo debe llevar de un lugar a otro a una señora que fue su profesora cuando era niño. Al hecho de ser una superviviente de su raza (se supone que Lobo aniquiló a su raza par ser el único) y ser una profesora odiada, se une que es la autora de una biografía no autorizada de Lobo con la que el bruto czarniano no está nada contento, por lo que ya podemos deducir la gracia que le hace a Lobo tener que cumplir la misión. Y es precisamente gracias a esa biografía, de la que se insertan fragmentos de vez en cuando, como conocemos los detalles principales del nacimiento y primeros años de Lobo.

Como podéis esperar, la misión de escolta se convierte en un road trip lleno de locuras, problemas, obstáculos y situaciones extravagantes que, cómo no, acaban en muerte y destrucción.

De lo que no cabe duda ninguna es que la peculiaridad de este personaje en general, y de esta historia en particular, demandan un estilo de dibujo muy concreto. Y, obviamente, Simon Bisley parece ser el tipo más que perfecto para la tarea.

Hay que decir que completa el tomo el especial La Navidad Paramilitar de Lobo, escrito y dibujado por el mismo equipo creativo, donde el czarniano recibe la misión de asesinar a Papá Noel. Lo curioso es que, en contra de la idea de bonachón que tenemos, este resulta ser todo un tirano.

Supongo que tener a Lobo en un cómic es un soplo de aire fresco tanto para guionistas como para lectores. Se trata de una especie de liberación en lo que a poder hacer prácticamente lo que se quiera sin restricciones. Ahora bien, te tiene que gustar. Se trata de un humor muy peculiar, irónico y violento, sobre todo violento, y de forma total y absolutamente gratuita. Si eres fan del personaje ya habrás leído esta historia, y si no, ya estás tardando. Si, por otro lado, Lobo no te hace demasiada gracia, tienes dos opciones: leerte este tomo para completar tus conocimientos acerca del origen de este personaje del Universo DC, o simplemente ignorarlo. Tú decides.