[Reseña] Grandes Autores de Batman: Doug Moench y Kelley Jones – La Conexión Deadman

Grandes Autores de Batman: Doug Moench y Kelley Jones - La Conexión Deadman

En el día de hoy toca la reseña del tomo Grandes Autores de Batman: Doug Moench y Kelley Jones – La Conexión Deadman de ECC Ediciones, que incluye Batman Nº 525, 527, 528, 530 a 532 y 535 USA.

Como el propio título de la obra indica, esta etapa de la serie fue escrita por Doug Moench y dibujada por Kelley Jones, y nos presenta tres historias protagonizadas por villanos a los que intenta dar caza el Cruzado de la Capa.

En la primera historia tenemos a Dos Caras recién escapado del Asilo Arkham y determinado a cerrar ciertos casos que quedaron abiertos cuando todavía era el Fiscal del Distrito Harvey Dent. Eso sí, a su manera, haciendo de abogado, juez y verdugo.

En la segunda historia tenemos algo parecido, ya que una pareja formada por un mono venido a más y un hombre venido a menos lleva a cabo una oleada de asesinatos cuyas víctimas son los responsables de su grotesca situación.

En ambos casos, Moench centra la atención en los villanos protagonistas, destacando su actitud brutal y despiadada, pero dejando ver que las motivaciones que les mueven son del todo comprensibles. De hecho, más en el segundo caso, Moench convierte a los asesinos en víctimas, haciendo que el propio lector empatice con ellos pese a sus horrendos actos. Estamos pues ante un caso típico de pregunta sobre si el fin justifica los medios, donde los personajes no dudan en llegar hasta las últimas consecuencias para castigar el mal causado por sus víctimas. Esto, obviamente, afecta a Batman, que si bien es sabedor del trasfondo y comprende las motivaciones, debe actuar según su código moral y ético para acabar con los asesinatos.

Mención aparte requiere la tercera historia, que da nombre al tomo y que une a dos personajes tan dispares como son Batman y Deadman. Aquí nos encontramos con una aventura paranormal donde los fantasmas y la realidad se entremezclan para conformar una historia sobrenatural en la que Batman encaja sorprendentemente bien. Y eso que el Caballero Oscuro se tiene que trasladar a la selva sudamericana, teniendo que actuar fuera de su hábitat natural de Gotham, pero lo cierto es que Moench construye la historia de tal forma que el Hombre Murciélago apenas nota la diferencia. Tampoco es un hándicap el hecho de que el héroe se adentre en un terreno sobrenatural, ya que el guionista intenta aportar explicaciones científicas suficientemente creíbles como para que, dentro de lo que cabe, tengamos algo más de realismo. Además, la dinámica entre los dos protagonistas se presenta de forma amena y original, sumando otro punto positivo al trabajo de Moench.

Kelley Jones, por su parte, nos presenta un trabajo artístico que no dejará indiferente a nadie, tanto para bien como para mal.  Jones tiene un estilo muy peculiar, un islote dentro de lo que se hacía por aquella época. Muchas veces no sabemos si que lo que vemos se acerca al realismo o a la caricatura, con escenarios de gran factura y detalle, pero con personajes extraños y posturas imposibles. Los diseños de los personajes son realmente curiosos y diferentes, destacando por ejemplo lo llamativo del tamaño de las orejas y la capa de Batman, o el aspecto especialmente demacrado de Deadman. En resumen, estamos ante un tipo de dibujo que o te encanta o te horroriza, pero desde luego no tiene término medio.

Al final, pese a la enorme intrascendencia que tienen estas historias, estamos ante un tomo digno de ser leído por la diferente puesta en escena que presentan tanto el guionista como el dibujante. Ambos aportan un toque de originalidad al Batman de la época, quizás hasta de frescura, presentando una narrativa, unos diseños y unas historias que no son fáciles de encontrar en la mitología de este querido personaje.