[Reseña] Sleeper Nº 1

Sleeper Nº 1

Debo reconocer que no conocía la existencia de esta serie, a pesar de ser una obra de renombre heredada de los tiempos de Wildstorm. Sin embargo, ecos de su calidad y el hecho de que apareciese el nombre de Ed Brubaker en el apartado de guionista me llamaron profundamente la atención. Esto, junto a un vistazo rápido a la trama, hicieron que me pusiese inmediatamente con la lectura de Sleeper Nº 1, tomo en el que ECC Ediciones recopila los primeros seis números.

Ahora bien, antes de nada quiero hacer hincapié en que el parecido entre esta serie y la reciente Grayson (podéis leer la reseña del primer tomo aquí) es más que razonable. De hecho, ambas parten del mismo punto, que es el de un agente secreto que trabaja infiltrado en una organización de dudosa reputación y moralidad. Sin embargo, hay que salvar las distancias, y mucho me temo que los cómics protagonizados por el ex-Nightwing no le llegan ni a la suela de los zapatos a los protagonizados por Holden Carver, a pesar de ser posteriores.

Dejando eso a un lado, nos encontramos con este tipo, Carver, atrapado en una difícil situación. Como digo, es un agente doble que ha conseguido llegar a lo más alto de una organización criminal, situándose como una de las tres manos derechas del jefe, Tao. Lo complicado ya no es que deba ocultar su verdadera identidad, que tenga que estar mintiendo continuamente o que Brubaker de la sensación todo el rato de que Tao sabe la verdad. Lo complicado es que la única persona que sabe que Carver está infiltrado está en coma, y por mucho que quiera, eso le impide salir del agujero.

Esto, aunque de modo anecdótico salvo por el devenir de las misiones, está salpicado con súper poderes, ya que los miembros de las organizaciones están dotados de habilidades especiales. Carver, en concreto, posee la habilidad de no sentir dolor y transmitirlo a los demás con solo tocarles, además de un factor avanzado de curación. Con esto, Brubaker mezcla los géneros de superhéroes y espionaje de una forma muy sutil, transformándolo en originalidad.

La narración de la historia es profunda e inmersiva, muy fiel al estilo del guionista, y engancha desde el primer momento. Está claro que la trama se presta a ello, porque el lector quiere saber más del protagonista, de su devenir y, sobre todo, de la oscura organización en la que se ha metido. No en vano, el guionista declaró en su día que esta era la obra más complicada que había escrito.

El cómic no está exento de acción, pero los momentos de tranquilidad, en los que Carver se reúne con sus amigos o mantiene un tórrido romance con una compañera, son impagables tanto por los diálogos como por las situaciones. Y es que, historia a un lado, el gran punto fuerte de la obra son sus personajes, dotados de una gran potencia y presencia, y de los que se van revelando detalles de su pasado a su debido tiempo, de forma que el autor nos mantiene en vilo solo para saber qué hizo o qué dejó de hacer el personaje en cuestión.

De los dibujos se encarga Sean Phillips, y lo hace estupendamente bien no solo por su estilo, que se adapta como un guante a la ambientación y tono de la obra, sino porque se nota una simbiosis con Brubaker que les ha llevado a colaborar en múltiples obras.

En definitiva, Brubaker se posiciona con esta serie como uno de los grandes autores del género noir, espionaje y detectivesco del mundo del cómic, algo que demostró sobradamente a posteriori con otras obras como Criminal, Capitán América: El Soldado de InviernoDaredevil.