[Reseña] Odisea Cósmica

Odisea Cósmica

Nuevamente recuperando un clásico de clásicos, ECC Ediciones nos trae el tomo Odisea Cósmica, que recopila la serie limitada original de cuatro números Cosmic Odyssey del guionista Jim Starlin y el dibujante Mike Mignola, todo un equipo creativo de lujo.

Hablar de Starlin es hablar de sagas cósmicas, y aunque estamos ante una obra de tan solo cuatro números, podemos decir que se presenta como un gran evento galáctico que podría tener enorme trascendencia. Ya se sabe, el clásico de un mal que amenaza con la destrucción del universo y esas cosas. Y es que la premisa de la trama es a la par sencilla y poco original, pero por otro lado está muy bien construida y resulta lo suficientemente entretenida como para obviar cualquier punto negro que pueda surgir.

Si conocéis al villano Darkseid, y si no os enteraréis aquí y ahora de lo que quiero contar, sabréis de su eterna búsqueda de la Antivida, la incógnita que le falta por despejar en su fórmula para dominar el universo. Pues bien, Starlin se basa en la obra de Jack Kirby y coge eso como base para su historia, aunque dando un giro completo a todo lo que conocíamos hasta el momento, y convirtiendo a la Antivida en una entidad viva y consciente. Esto lo descubre Metrón en su búsqueda infinita de conocimiento, consiguiendo escapar por los pelos pero dejando abierta una brecha por la que se ha colado parte de la Antivida. Ahora, el universo se ve amenazado y al borde de la destrucción, y Darkseid debe aliarse con los héroes más poderosos de la galaxia para evitarlo.

Según unos estudios realizados por los Nuevos Dioses, la estructura del universo depende de la destrucción de un mínimo de cuatro planetas, por lo que se forman cuatro equipos destinados a salvar esos planetas. De esto modo, Superman y Orión se van a Thanagar, Starfire y Lightray a Rann, el Detective Marciano y John Stewart/Linterna Verde a Xanshi, y Batman y Forager a la Tierra.

Cada uno de los equipos correrá diferentes suertes en sus misiones, creándose lazos positivos o negativos entre las distintas parejas, dando lugar al éxito o al fracaso, e incluso generando consecuencias para los años venideros (como en el caso de John Stewart o de Etrigan) pese a que esta miniserie se publicó de forma independiente sin tie-ins, eventos paralelos o repercusiones en otras series.

Como dije antes, y a pesar de hacer cambios y aportar su propio toque maestro, Starlin bebe de la herencia de Jack Kirby y la plasma en cada aspecto de la obra. Todo es a lo grande, todo roza lo divino, y todo está ambientado en un marco de ciencia ficción que supera a lo visto en las terrenales series de cada uno de los personajes que participan. Pero Starlin no quiere dejar nada de lado pese al entorno cósmico de la historia, introduciendo también aspectos mágicos y meramente humanos en la mezcla.

Lo que quizás sí podría chocar en un principio es la participación de Mignola como dibujante de la serie. Todo sabemos que este tipo tiene un estilo muy peculiar, que hoy en día asociamos directamente el mundo sobrenatural, pero que en su día no estaba tan definido. Es por ello por lo que sus dibujos llegan a encajar, dándole otro enfoque a este lienzo y generando unas imágenes de lo más impactantes en ciertos puntos de la obra. La narración del origen de la Antivida es simplemente magistral, y aunque son estos momentos oscuros los que más destacan fruto de sus lápices, hay otros momentos más luminosos que también son dignos de observación. También merece la pena mencionar las representaciones de los personajes, principalmente de Darkseid y los Nuevos Dioses, imponentes y superiores con un halo divino que va más allá de su aspecto físico.

Al final, los clásicos son los clásicos, y si son recuperados es por una buena razón. Aquí la razón es obvia, y es porque Starlin ha creado una buena historia digna heredera del legado de Jack Kirby. Tiene acción, tiene suspense, tiene consistencia y tiene ese valor añadido que hace que una obra merezca la pena ser leída. Además, y esto es muy importante para este tipo de cómics, el tiempo no la ha tratado nada mal.