[Reseña] Constantine Nº 5-6-7

Constantine Nº 7

Lo que ha ocurrido con John Constantine en los Nuevos 52 es algo que quizás no sea del agrado de todo el mundo. El personaje, al menos, ha sabido mantener su esencia tras el salto de Vertigo a DC Comics, y quizás lo único salvable de su integración en el Universo DC sea la creación de la Liga de la Justicia Oscura.

Un claro ejemplo de todo esto es la trayectoria que ha seguido el personaje, completamente inmerso en eventos y crossovers tales como Maldad Eterna y Plaga, tras los cuales vuelve a las andadas para de nuevo acabar sumido en un evento que ni siquiera es de su realidad, Tierra 2: El Fin del Mundo.

Si a esto le sumamos sus «aventuras» con el citado equipo de ¿superhéroes?, tenemos que durante los 23 números que ha durado su serie regular, apenas hemos visto a John en solitario. Y eso es una pena, porque el guionista Ray Fawkes se lo ha currado, y Constantine es el típico antihéroe que, pese a su altísimo nivel de odiable, todo el mundo quiere leer.

En cualquier caso, el número 5 nos da un poco de eso que estoy reclamando. Tras el final de Plaga y los eventos que separan definitivamente a Constantine y a Zatanna, se retoma el arco de la Secta de la Llama Fría, a la que John se une de forma obligada para, obviamente, destruirla desde dentro. Constantine comienza a viajar por el mundo resolviendo casos paranormales, donde la magia y los seres de otras dimensiones ocasionan problemas de algún tipo. Con esto, Fawkes retorna al antiguo Constantine, el mago errante, el detective de lo paranormal, el que nos gusta. Historias autoconclusivas que, además, sirven para que el guionista indague de vez en cuando en el turbio pasado del protagonista. Y sí, es muy turbio.

Buscando una forma de escapar de su condición actual como subordinado de Sargón y su Secta, saltamos hacia el tomo número 6, donde Constantine se ve envuelto sin comerlo ni beberlo en una serie de corrientes temporales que, tras llevarle al pasado, acaban por trasladarle al mundo alternativo conocido como Tierra-2, un mundo que actualmente se encuentra en vías de destrucción debido a una invasión por parte de Darkseid. Es aquí donde ya se desarrolla la serie hasta su final, y donde vemos que Constantine sigue siendo el maldito malnacido que ha sido siempre, y que siempre lo será.

En Tierra-2 se encuentra con su yo alternativo, un tipo muy diferente que es buena persona, que además vive rodeado de una familia que nuestro Constantine perdió hace mucho tiempo (y los que lo conocéis sabéis que de muy malas formas). Constantine decide salvarlos llevándolos a su mundo, pero como él mismo dice, todo uso de la magia exige un sacrificio, y el resultado es de lo más inquietante.

Poniendo un punto y final a modo de resumen, nos encontramos con una serie que ha tenido muchos altibajos, y buena prueba de ello es su repentino final con tan solo 23 números en las estanterías. Hemos visto destellos de nuestro Constantine de siempre, pero cuando no mantienes la esencia de un personaje con tanto carisma, lo cambios se pueden volver en tu contra. Además, tampoco es que le haya sentado demasiado bien su integración en el Universo DC, y el contínuo cambio de dibujantes sabemos que no es lo que mejor le viene a una serie regular.

Sea como fuere, el personaje sigue teniendo tirón, y si finalmente acaba llegando de nuevo al cine, DC Comics necesitará replantear su estrategia con respecto a él. ¿Volverá Hellblazer?