[Reseña] Grandes Autores de Batman: Dennis O’Neil y Neal Adams – Los Padres del Demonio

Grandes Autores de Batman: Dennis O'Neil y Neal Adams - Los Padres del Demonio

No hace mucho que he terminado de leerme el tomo de ECC Ediciones Grandes Autores de Batman: Dennis O’Neil y Neal Adams – Los Padres del Demonio, y voy a ser duro, muy duro. Poco importa que el dibujante fuese Neal Adams, considerado a la postre como uno de los mejores dibujantes que han pasado por las historias del Hombre Murciélago, porque hay material antiguo que envejece muy mal, y este es un claro ejemplo.

Pero antes, vamos a comenzar por la única parte buena que he encontrado entre estas páginas. Su guionista, Dennis O´Neil, decidió dar un giro a la dinámica que seguía el Cruzado de la Capa por aquel entonces. Muy acertadamente, O’Neil decidió hacer regresar a Batman a la oscuridad, a la noche, a las sombras, a ese lugar a medio caballo entre el detective y el justiciero. Esto es relevante porque, hasta ese momento, las historias de este superhéroe rebosaban alegría, colorido e incluso humor (del de la época, eso sí), siguiendo un estilo muy marcado por la famosa serie de televisión Batman ’66. Un punto clave fue deshacerse de Robin, a mi entender un lastre lleno de chascarrillos y situaciones absurdas que trasladaban la «experiencia Batman» a un punto más propio de payasos de circo, y creedme que su ausencia se nota positivamente.

El giro es radical. Pasamos de esa luminosidad en todos los aspectos a un ambiente oscuro, terrorífico y en ocasiones paranormal. Muchas de las historias recuerdan a cosas tipo Se Ha Escrito Un Crimen o incluso Scooby Doo, donde los fantasmas resultan no ser tal cosa, y donde lo detectivesco se entremezcla con el suspense y las historias de terror más básicas, algunas incluso con moralina.

Otro punto clave que, a priori, parecía interesante pero que acabó volviéndose en su contra, fue la idea de plantear historias cortas a modo de aventuras, algo así como un serial de capítulos autoconclusivos donde apenas había desarrollo de personajes o una trama principal evolucionando en segundo plano. La idea era buena, pero para un lector de hoy en día, acostumbrado a grandes conspiraciones, elaboradas tramas e historias hiladas entre varios números (e incluso varias series), tal sencillez aburre al cabo de un rato. Además, el 90% de esas historias llevan a Batman a distintos lugares del mundo, que si bien la novedad es agradecida en un principio, eliminar a un personaje tan importante de la ecuación como es la ciudad de Gotham merece un comentario negativo.

A pesar de esto, esta etapa establece una serie de elementos que sí serán importantes en la vida de Batman con el devenir de los años. En estas páginas vemos el debut de dos importantes villanos, Man-Bat y Ra’s al Ghul, a lo que habría que sumar también el nacimiento de la tortuosa relación ¿amorosa? con Thalia al Ghul. Vemos los primeros usos de las Fosas de Lázaro, el suero que transforma a los humanos en murciélagos y otros detalles que serán importantes en el futuro, lo cual no es moco de pavo.

En cuanto al trabajo de Adams en los dibujos, poco se puede decir que no se haya dicho ya. Si es uno de los grandes, lo es por algo. Pese a que un vistazo rápido pueda proporcionar una visión aparentemente pasada, lo cierto es que el dibujante parecía estar adelantado a su tiempo. Su puesta en escena es muy dinámica, detallada e incluso cinematográfica, con especial detalle en los momentos de mucho movimiento y acción, y con una secuencia de viñetas muy trabajada para desahogar el exceso de explicaciones en los bocadillos.

Para terminar, voy a intentar ser imparcial. Veo totalmente lógico que esta lectura sea obligatoria para todo fan de Batman, ya sea por conocer más sobre el pasado del personaje o por descubrir una etapa que fue clave debido al cambio de rumbo que supuso. También está el hecho de la presencia de Neal Adams, o los debuts de dos importantes villanos de la galería del Cruzado de la Capa, puntos a favor de carácter incontestable. Ahora bien, tiene que gustarte el cómic clásico, porque si no es así, lo vas a pasar mal. Exceso de explicaciones, mucho texto, desarrollo predecible, resoluciones ilógicas y todas esas cosas que se hacían antes en la industria del cómic. Tú decides.