[Reseña] Sleeper Nº 4

Sleeper Nº 4

Con el tomo de ECC Ediciones Sleeper Nº 4 llegamos al final de esta exitosa serie escrita por Ed Brubaker que ayudó al guionista a ser encumbrado como uno de los mejores dentro del género noir/detectivesco/espías.

Reconociendo él mismo que en un principio no iba a haber segunda temporada, y que siguió adelante porque se lo pidieron desde la editorial, Brubaker nos brinda un final bastante digno para algo que parecía no tener salida posible. Las cosas estaban muy enrevesadas y aparentemente en un punto muerto, con Lynch y TAO jugando al gato y el ratón con Holden Carver en medio. Estaba claro que, al final, la única forma de escapar de todo el embrollo tenía que residir en algún tipo de plan secreto de Carver, algo a priori imposible por quiénes son sus objetivos.

Aún así, Brubaker no se saca nada de la manga, y utiliza todo lo que ya estaba sobre la mesa para atar cabos y poner el punto y final. Hay sorpresas, sí, y el final quizás es ligeramente inesperado (aunque lógico y polémico para según quién), pero nada que no provenga de elementos establecidos previamente en las páginas de la serie. Eso sí, tras una conducción más o menos normal por el camino que lleva al desenlace, el último capítulo enciende la mecha de unos fuegos artificiales que explotan todos a la vez de forma consecutiva. Sin excesos, sin complicaciones y sin alardes, pero también sin descanso y sin dejar cabos sueltos. Como debe ser.

En la ecuación ocupa también un lugar importante Miss Missery, con ciertas idas y venidas, y varios giros inesperados que le dan la vuelta a la tortilla para ocasionar cambios de rumbo en la historia. Todo, obviamente, orquestado por Carver, que consigue engañar a un TAO que se cree imposible de engañar, y a un Lynch que al final cae en su propia trampa. Ningún personaje de los principales queda a su suerte, y somos testigos de cuál es el destino final de todos y cada uno de ellos.

El dibujo de Sean Philips vuelve a ser excepcional, manteniendo el estilo noir que ha tenido toda la serie y la calidad de los momentos de acción tan destacables. Su trabajo complementa perfectamente los guiones de Brubaker, contribuyendo a que la obra sea, si no redonda, casi.

En definitiva, la pena me invade al llegar al final de uno de los mejores trabajos que se pueden leer de un guionista que, cosa que toca, cosa que vale la pena. Su dominio del mundo noir, de las historias de espías, de los asuntos de detectives, de las dobles morales y de los personajes oscuros es tan magistral que, de esta obra en adelante, no ha hecho más que mejorar y mejorar. Sin ningún lugar a dudas, obra recomendable de principio a fin.